Un tributo paternal: Aitken apoya a infantes del Hospital Oncológico
Álvaro Aitken, tras el fallecimiento de su padre por cáncer, emprende una noble labor en el Hospital Oncológico de Santa Cruz, limpiando y recuperando espacios para los niños que allí se encuentran.

La historia de Álvaro Aitken, creador de Lavado ATP, resalta un acto de solidaridad que nace del dolor personal. Hace tres meses, su padre falleció tras una dura batalla contra el cáncer de páncreas, lo que llevó a Álvaro a honrar su memoria a través de un trabajo comunitario en el Hospital Oncológico de Santa Cruz.
Esta iniciativa surgió durante la participación de Aitken en la “Maratón 7”, un evento destinado a recaudar fondos para el hospital. Observando la dedicación de su amigo Nicolás Ramos, un atleta comprometido con la causa, Álvaro sintió la necesidad de contribuir de otra manera, dado que no podía realizar una donación económica significativa.
“Pensaba, ¿cómo puedo ayudar? Tenía claro que quería hacer algo”, compartió. Así fue como decidió ofrecer su labor de limpieza, comenzando por el área de parqueo del hospital. Luego, al descubrir el parque infantil, se sintió motivado a extender su esfuerzo.
“Quería hacer un segundo acto, darle un espacio limpio a los niños que juegan aquí, que merecen estar en un lugar adecuado”, explicó Aitken.
Este gesto cobra un significado especial para él, ya que vivió de cerca el proceso de lucha de su padre, diagnosticado en octubre de 2024. Durante su tratamiento, recibió más de 25 sesiones de quimioterapia y se exploraron tratamientos alternativos, con la familia siempre aferrándose a la esperanza de un milagro.
“Mi padre mostró un valor increíble, siempre priorizando a la familia a pesar de su enfermedad”, recordó Álvaro, quien lamenta su partida a los 58 años.
La experiencia vivida le brindó a Aitken una perspectiva sobre las realidades de los pacientes y sus familias en el hospital, muchas de las cuales provienen de comunidades lejanas y enfrentan prolongadas estancias en búsqueda de atención médica.
Con este acto, Aitken no solo rinde homenaje a su padre, sino que también busca inspirar a otros empresarios, instituciones y ciudadanos a unirse y colaborar con el Hospital Oncológico, cada uno desde sus posibilidades.