jueves 17 de septiembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Cultura

Mujeres de Santiago de Chiquitos preservan su legado medicinal y protegen el bosque

La Asociación de Medicina Natural Santiagueña, conformada por mujeres, mantiene vivos los saberes ancestrales sobre plantas medicinales, promoviendo la bioeconomía y el cuidado del medio ambiente.

Por Ronald Cuéllar · 14 de agosto de 2026

En el corazón del bosque seco chiquitano, las mujeres de la Asociación de Medicina Natural Santiagueña (Amenas) se esfuerzan por preservar sus conocimientos ancestrales, transmitidos a lo largo de generaciones, y gestionan de manera responsable más de 50 especies de plantas medicinales.

Sofía Frías, presidenta de Amenas, destaca que la medicina natural va más allá de aliviar síntomas; es un estilo de vida que promueve el respeto por la naturaleza y la memoria cultural. 'Sanar es un don que se canaliza con humildad y amor por los demás', afirmó Frías, subrayando la importancia de cuidar el medio ambiente.

Con la asistencia de Lurdes Céspedes, coordinadora de cadenas de valor de Fundación Natura Bolivia, estas mujeres han innovado en la elaboración de productos medicinales. Este proceso no solo ha mejorado la calidad de los mismos, sino que también ha reemplazado insumos tradicionales por alternativas más naturales.

Se han sustituido componentes como vaselina y glicerina por cera de abeja y aceite de cusi, lo que ha permitido obtener pomadas y lociones con mejor consistencia y mayor valor artesanal. Esto se enmarca dentro de una estrategia de bioeconomía que busca el uso sostenible de los recursos sin dañar la biodiversidad.

Henry Bloomfield, director técnico de Fundación Natura Bolivia, explicó que el propósito es ayudar a las comunidades a sacar provecho de sus recursos de manera responsable, generando así oportunidades económicas que a su vez promuevan la conservación de los bosques.

Las mujeres de Amenas valoran especialmente plantas como la isiga (Protium heptaphyllum) y el copaibo (Copaifera langsdorffii), de las cuales se obtienen aceites y ungüentos. La extracción se realiza de manera sostenible en áreas protegidas, garantizando la regeneración de las especies.

Frías orgullosamente menciona que sus hijas están comenzando a aprender sobre estas tradiciones, lo que asegura la continuidad de este saber y la identidad cultural de su comunidad. Así, el conocimiento ancestral se convierte en un puente entre generaciones, fomentando un vínculo profundo con su entorno.

La labor de las mujeres en Santiago de Chiquitos busca integrar la conservación de los bosques, la cultura local y la economía, demostrando que es posible avanzar hacia un futuro donde estos elementos coexistan de manera armónica.