lunes 2 de noviembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Economía

Mejora la inflación en Bolivia pero persisten riesgos fiscales

Bolivia ha logrado reducir la inflación interanual de un 20% a un 5% entre diciembre de 2025 y agosto de 2026, aunque se enfrenta a desequilibrios fiscales y externos.

Por Mariela Terceros · 30 de octubre de 2026

Durante los primeros ocho meses de 2026, Bolivia experimentó una notable disminución de la inflación interanual, bajando 15 puntos porcentuales gracias a reformas económicas que incluyen modificaciones en subsidios de combustibles y políticas cambiarias. Sin embargo, el Banco Mundial advierte sobre los persistentes desequilibrios fiscales y externos que el país debe abordar para asegurar una estabilización permanente.

Según el informe Panorama económico de América Latina y el Caribe, publicado en octubre, la inflación en Bolivia cayó del 20% al 5% de diciembre de 2025 a agosto de 2026. Este cambio coincide con una reorientación de la política económica que comenzó el año pasado.

Entre las medidas que han contribuido a esta reducción se encuentran el recorte de subsidios a los combustibles, el incremento de la política monetaria y la implementación de un régimen de tipo de cambio flexible, que se introdujo a mediados de 2026. Además, el país ha buscado apoyo de organismos internacionales para implementar reformas que promuevan la sostenibilidad fiscal y la expansión de la iniciativa privada.

A pesar de la mejora en la inflación, esto no implica que los precios hayan regresado a niveles anteriores. La tasa de inflación interanual refleja solamente la variación de los precios en comparación con el mismo periodo del año anterior, lo que indica que, aunque aumentan más lentamente, los precios siguen siendo elevados.

El panorama económico también contempla una contracción estimada del 2,8% para 2026 y un 1,4% adicional para 2027, lo que representa un reto considerable para las autoridades, que deberán equilibrar el control de la inflación con la necesidad de reactivar el consumo y la inversión.

El Banco Mundial destaca que, aunque las medidas iniciales han mitigado las presiones macroeconómicas inmediatas, es crucial manejar cuidadosamente tanto los desequilibrios fiscales como los externos para consolidar esta transición económica.

El informe también aborda cómo la volatilidad en los mercados internacionales de energía afecta a la región, recordando que Bolivia es un importador neto de combustibles líquidos. Las autoridades buscan estabilidad en los precios a través de una estrategia activa de importaciones gestionadas por YPFB, lo que requiere una constante coordinación entre el abastecimiento interno y las condiciones externas.

Finalmente, el Banco Mundial señala que los riesgos globales siguen siendo un factor de preocupación, identificando conflictos internacionales y fenómenos climáticos como elementos que pueden impactar en los precios de energía y alimentos, lo que podría afectar aún más la economía boliviana.