jueves 17 de septiembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Economía

La urgencia de cobrar a tiempo: clave para la sostenibilidad empresarial

Las pequeñas empresas en Bolivia enfrentan serios retos de liquidez a pesar de sus ventas. La digitalización ofrece soluciones para mejorar su situación financiera y fomentar la formalidad en sus operaciones.

Por Ronald Cuéllar · 12 de agosto de 2026

Cada martes, un productor local de yogures y mermeladas abastece a una cadena de supermercados. Aunque sus productos se venden rápidamente, el ingreso de dinero por sus ventas tarda entre 60 y 90 días. Durante este tiempo, la empresa debe seguir comprando insumos como leche, frutas, azúcar y envases, además de cumplir con pagos de salarios, alquileres, servicios e impuestos. El verdadero desafío no es la venta, sino la espera por el cobro.

Esta situación es común entre miles de micro y pequeñas empresas en Bolivia, que a menudo venden pero carecen de capital de trabajo para operar mientras esperan las cuentas por cobrar. Muchas de ellas se ven obligadas a recurrir a préstamos a corto plazo, postergar inversiones o rechazar nuevos pedidos debido a la falta de efectivo.

Carlos Neira, cofundador de Meru, identifica una oportunidad en la economía digital para solventar este problema. Su propuesta consiste en anticipar a los productores una porción significativa del dinero, respaldada por una factura electrónica validada, evitando así la espera del plazo de pago por parte del comprador. Al llegar la fecha pactada, la plataforma recupera el monto adelantado, permitiendo que la empresa haya tenido liquidez para continuar con su producción.

Este cambio puede parecer insignificante, pero altera la dinámica financiera de los negocios. En lugar de esperar tres meses para recibir el dinero de una venta, los productores pueden acceder a esos recursos casi de inmediato, facilitando la compra de insumos, el pago de obligaciones y la atención de nuevos pedidos. La tecnología se convierte en una aliada para robustecer el capital de trabajo.

Este modelo de negocio se inspira en experiencias de Chile, donde la modernización del sistema financiero, el desarrollo de capital humano y una regulación propicia han permitido la creación de plataformas que mejoran la liquidez de las pequeñas y medianas empresas.

Asimismo, la propuesta tiene un impacto positivo a largo plazo. Para que una plataforma pueda adelantar el dinero de una factura, es necesario que dicha factura sea válida, verificable e interoperable con sistemas como el Servicio de Impuestos Nacionales. Esta integración no solo proporciona seguridad en las transacciones, sino que también incentiva a más empresas a emitir facturas y a operar dentro de la economía formal.

Si este modelo se afianza, la factura electrónica podría dejar de ser un mero documento tributario y convertirse en una herramienta esencial para financiar el crecimiento de numerosas pequeñas empresas. En ese contexto, la economía digital no solo serviría para agilizar movimientos de dinero, sino también para potenciar el crecimiento empresarial, mejorando la liquidez, la competitividad y los incentivos para operar formalmente.