La economía boliviana muestra signos de mejora, pero enfrenta serias dificultades
A pesar de la disminución de la inflación y el retorno de dólares, la economía de Bolivia sigue en recesión, con una producción en baja y un alto déficit fiscal.

La Fundación Milenio ha señalado que, aunque la inflación se ha reducido y el flujo de dólares se ha recuperado, la economía del país continúa en recesión. El informe destaca que la situación económica depende en gran medida de la deuda, los precios elevados de los minerales y de la actividad informal en el mercado.
El informe 2026 de la Fundación Milenio revela que, aunque se observan algunos signos de estabilización, la economía enfrenta problemas persistentes. La inflación interanual se ha reducido del 20,4% en diciembre de 2025 al 9,23% en junio de 2026, y las reservas han mejorado, pero la producción sigue decreciendo.
Dependencia de la deuda y los minerales
Francesco Zaratti, analista involucrado en el estudio, lo describe como una situación crítica, expresando que se han implementado soluciones temporales que no abordan la raíz del problema. El déficit fiscal se proyecta en un 9,2% del PIB, y el acuerdo con el FMI podría movilizar hasta $us 5.000 millones para ayudar a financiar este desequilibrio.
A pesar del incremento en el valor de las exportaciones mineras durante el primer semestre, que aumentó en un 91,4% gracias a los altos precios de metales como el oro y la plata, la cantidad de minerales exportados ha disminuido un 12%. Así, Bolivia está obteniendo más dólares a través de una menor producción.
Economía informal y vulnerabilidad
El informe también refiere que hay un importante componente de economía informal que no se refleja en las estadísticas oficiales, con $us 611 millones en errores y omisiones en la balanza de pagos. Esto sugiere la existencia de actividades ilícitas, como contrabando y fuga de capitales.
Henry Oporto, coordinador del informe, advierte sobre la creciente dependencia de la economía boliviana de mercados ilegales, además de señalar que la producción de gas natural ha caído significativamente, lo que agrava la situación económica del país.
En cuanto a los subsidios, el costo directo de los carburantes alcanzó los $us 1.923 millones en 2025, y sumando el costo implícito, el total asciende a $us 4.300 millones. Esto contribuye a alimentar el contrabando y refleja la necesidad de abordar la problemática de manera integral.
El panorama laboral también es preocupante, ya que más del 80% del empleo urbano es informal y la productividad ha disminuido. La ayuda del FMI es crucial, pero no puede sustituir la necesidad de generar empleos y fortalecer las instituciones del Estado.