lunes 2 de noviembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Economía

La crisis del gas amenaza la producción energética en Bolivia

El Gobierno habilita la importación de gas, pero expertos advierten sobre la falta de decisiones políticas para revitalizar el sector hidrocarburífero.

Por Mariela Terceros · 29 de octubre de 2026

El Gobierno boliviano ha decidido permitir la importación de gas natural, aunque aún no se han definido los costos ni los plazos de entrega. Orlando Vaca, un especialista en hidrocarburos, advierte que la ausencia de acuerdos y decisiones políticas adecuadas están retrasando la recuperación de la producción nacional de gas.

Recientemente, dos inversiones tecnológicas que se consideraban para México se trasladaron a otros países debido a la falta de garantías en el suministro eléctrico. Una planta de semiconductores decidió instalarse en Tailandia y un proyecto de servidores para inteligencia artificial optó por Brasil. Esta situación subraya la necesidad de contar con energía confiable y a precios estables a largo plazo, algo que también afecta a Bolivia, donde la producción de gas sigue disminuyendo cada año.

El informe del Growth Lab de Harvard, dado a conocer en abril de 2026, revela que el 66% de la electricidad generada en Bolivia en 2024 provino del gas natural. Esta disminución en la producción de gas repercute no solo en las exportaciones, sino también en el suministro de electricidad a hogares, comercios e industrias en el país.

La producción de gas ha caído drásticamente, pasando de 59,6 millones de metros cúbicos diarios en 2014 a solo 27,3 millones en 2025, lo que representa una reducción del 54,2%. Este descenso ha llevado a que las exportaciones también se desplomen un 78%, lo que ha provocado pérdidas significativas en ingresos y divisas para el país.

La situación se complica aún más, ya que las generadoras de electricidad en Bolivia reciben gas a precios regulados que son significativamente más bajos que los precios del mercado internacional, lo que representa una contradicción en el sector. Según Harvard, el costo del gas para la generación eléctrica en Bolivia es de aproximadamente 1,3 dólares por millar de pies cúbicos, mientras que el precio para exportación puede llegar a 6,4 dólares a Brasil.

Ante esta crisis, el Gobierno ha promulgado el Decreto Supremo 5755, que permite la importación de gas natural y gas natural licuado para consumo interno o generación eléctrica. Sin embargo, esta medida es más preventivamente que una solución definitiva, ya que los detalles sobre volúmenes y costos aún están por definirse. El ministro de Economía, Cristian Morales, aseguró que esto no implica un aumento en los precios de la electricidad, aunque no se ha clarificado cómo se cubrirían posibles diferencias de costo entre el gas importado y el regulado.

Orlando Vaca señala que aunque la importación de gas podría mitigar problemas de abastecimiento, es vital fomentar nuevas inversiones en yacimientos. El experto destaca que es necesario establecer condiciones claras y sostenibles para atraer capitales en exploración, considerando horizontes de 18 meses a cinco años para la toma de decisiones. Además, el tiempo es crucial, ya que un proyecto de gas puede tardar entre siete y diez años desde la exploración hasta la producción efectiva.

Bolivia enfrenta el desafío no solo de encontrar gas para el futuro, sino también de garantizar acuerdos que aseguren un suministro energético confiable y competitivo, esencial para el crecimiento industrial a largo plazo. Sin estas garantías, el país podría perder nuevas oportunidades de inversión que son vitales para su desarrollo económico.