Innovación y comunidad en la lucha contra incendios en el bosque chiquitano
La comunidad de Peniel ha cambiado su estrategia para manejar incendios forestales, combinando métodos tradicionales con avances científicos para proteger su entorno.

Desde 2019, la comunidad de Peniel, situada en el municipio de Roboré, en Santa Cruz, ha adoptado un enfoque innovador para la gestión de incendios forestales, buscando preservar su ecosistema tras haber enfrentado graves incendios en el pasado.
Angélica Rivera, quien se desempeña como delegada comunal de gestión de riesgo, utiliza un ‘riesgómetro’ que mide variables meteorológicas para decidir sobre las quemas. Este dispositivo permite a la comunidad evaluar el riesgo de incendios y actuar de manera adecuada.
La comunidad se organiza de forma colectiva y practica el ‘chaqueo’ de manera consciente. Si se presenta un alto riesgo de incendio, se coordina con comunidades vecinas para recibir ayuda. El sistema implementado abarca prevención, preparación y respuesta ante posibles siniestros.
La implementación de este nuevo sistema ha resultado en una reducción significativa de incendios en la zona. Además, la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) proporciona semillas y herramientas para ayudar a las familias a recuperarse tras un incendio.
Cada mañana, Angélica Rivera se dirige a una estación meteorológica que ella y sus vecinos han construido para medir la humedad, la temperatura y el tiempo transcurrido desde la última lluvia. Esta información es crucial para determinar si se puede proceder con la quema en sus tierras.
El calendario comunal de quema se basa en la información que Rivera recolecta de los vecinos. Dependiendo del color que marque el ‘riesgómetro’, se permite o prohíbe la quema, garantizando así medidas de seguridad acordes a las condiciones climáticas.
La historia de Peniel cambió drásticamente después del devastador incendio de 2019, que arrasó más del 60% de su territorio. Este evento motivó a Angélica a convertirse en bombera voluntaria para salvaguardar el ecosistema esencial para su comunidad.
Emmanuel Weber Solís, un joven de 16 años, es parte de esta nueva generación que asume la responsabilidad de gestionar el riesgo de incendios, utilizando herramientas avanzadas para contribuir a la seguridad de su comunidad.