Impacto de los bloqueos en los hábitos de compra en Bolivia
Un análisis de Worldpanel by Numerator indica que los 53 días de bloqueos acentuaron cambios en los hábitos de consumo de los bolivianos, que ya se venían gestando en un contexto de incertidumbre económica.

Un reciente estudio de Worldpanel by Numerator ha revelado que los 53 días de bloqueos, ocurridos entre mayo y junio, aceleraron cambios en la forma de comprar de los hogares bolivianos, que ya se estaban produciendo antes de la crisis.
Una madre llega al supermercado con una lista de compras más breve y decide optar por alternativas más económicas, dejando algunos productos en el estante. Esto refleja el comportamiento de un consumidor que se ha visto obligado a adaptarse a una economía volátil.
"La crisis no generó nuevos hábitos, sino que intensificó tendencias que ya eran visibles", afirma María Cecilia Torres, directora comercial de Worldpanel by Numerator Bolivia. El estudio, titulado "¿Cómo cambiaron los hogares bolivianos y qué significa para las marcas?", señala que la crisis promovió un aumento en el ahorro, la priorización de gastos y la búsqueda de nuevas maneras para abastecerse.
El informe destaca que la confianza del consumidor cayó durante el periodo crítico de los bloqueos, lo que provocó una reducción en la disposición de los hogares para comprar bienes duraderos. Al mismo tiempo, el consumo masivo mostró una leve disminución, llevando a las familias a adquirir cantidades más pequeñas de productos, reforzando una tendencia que ya se había comenzado a observar.
Torres enfatiza que los hogares ya estaban ajustando sus hábitos de compra antes de los bloqueos, pero la crisis forzó una reestructuración en la forma de adquirir productos en tiempos de mayor incertidumbre. Las respuestas a la crisis también variaron según la ciudad; en La Paz, muchas familias enfrentaron el periodo crítico con un nivel de abastecimiento adecuado, mientras que en El Alto se promovieron compras más frecuentes y en cercanía.
Uno de los hallazgos clave del estudio es que no existe un único perfil de consumidor en Bolivia. Las diferencias en hábitos de compra y el nivel de preparación de cada hogar hacen que una misma crisis genere diferentes respuestas, lo cual es vital para las empresas al diseñar sus estrategias comerciales.
Asimismo, el informe indica que la composición de la canasta familiar se ha visto alterada. En La Paz, algunas categorías de lácteos sufrieron escasez, mientras que productos de larga duración como conservas, margarina, kétchup y café instantáneo ganaron terreno en los hogares. Por otro lado, en El Alto, los consumidores mostraron mayor flexibilidad a la hora de sustituir productos y se dirigieron hacia ferias y mercados de barrio cuando las tiendas tradicionales presentaron problemas de abastecimiento.
Worldpanel by Numerator concluye que los patrones de compra y las características de cada ciudad generan respuestas distintas ante una crisis. "Las empresas que logren captar estas diferencias y que aseguren la disponibilidad y variedad de productos, adaptando sus propuestas a cada contexto, estarán mejor preparadas para enfrentar a un consumidor cada vez más exigente y resiliente", finaliza Torres.