Exdirectores de la Felcc comentan sobre la renuncia del comandante Sokol
La reciente renuncia del comandante Mirko Sokol y la asunción del coronel Adrián Javier Álvarez han generado un análisis sobre la comunicación y la relación con el Ministerio de Gobierno.

La jornada de hoy marcó la salida del comandante de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, y la toma de posesión del coronel Adrián Javier Álvarez Arismendi. Este cambio ha suscitado opiniones entre exdirectores de la Felcc, quienes han expresado sus puntos de vista sobre la gestión de Sokol.
Juan Carlos Ramos, exdirector de la Felcc en Santa Cruz, señaló que Sokol tuvo que tomar decisiones de manera independiente debido a la deficiente comunicación con el ministro de Gobierno. "Durante los 52 días de bloqueo, el ministro no estuvo presente, lo que generó desconfianza en la comunicación con Sokol", indicó Ramos.
Ramos también hizo hincapié en las dificultades operativas con el Ministerio de Gobierno, que llevaron a problemas de coordinación. En su opinión, la renuncia de Sokol podría haber sido motivada por una creciente sensación de aislamiento en los últimos meses de su mandato.
El exdirector Rubén Barrientos, por su parte, apuntó a la ruptura de la relación entre el Comandante de la Policía y el Ministro de Gobierno, mencionando que este deterioro estuvo vinculado a ciertos audios polémicos. Esta falta de coordinación, según Barrientos, influyó en la decisión de Sokol.
A pesar de las tensiones internas, Barrientos resaltó los logros alcanzados durante la gestión de Sokol, destacando la captura de Marset como un ejemplo de éxito en la lucha contra el crimen organizado.
En cuanto al nuevo comandante, Álvarez Arismendi, Barrientos enfatizó la importancia de que mantenga un fuerte compromiso en la lucha contra el crimen organizado, particularmente en las áreas fronterizas.
Finalmente, Barrientos criticó la legislación vigente que regula el generalato, argumentando que afecta negativamente la estructura de comando dentro de la Policía, ya que el ministro asume un rol que debería ser exclusivo del comandante general.