Escasez de diésel obliga a transportistas bolivianos a comprar en el exterior
Los transportistas de carga internacional enfrentan serias dificultades por la falta de diésel en Bolivia, lo que los lleva a adquirir combustible en Chile, Perú y Brasil a precios significativamente más altos.

La escasez de diésel en el país ha llevado a los transportistas de carga internacional a buscar abastecimiento en naciones vecinas. Según Marcelo Cruz, representante del sector, los conductores que realizan rutas hacia Chile, Perú y Brasil no tienen otra opción que abastecerse en estos países, donde el litro de combustible puede costar entre 15 y 17 bolivianos, especialmente en Chile cuando se compra con factura.
Cruz destacó que la situación no solo afecta el costo del combustible, sino que también está alterando los tiempos de viaje. Un camión que sale de Santa Cruz hacia el sur puede tardar hasta un mes en completar su recorrido, debido a las largas esperas para conseguir diésel en diferentes puntos del camino. Esta demora complica aún más las operaciones de transporte, incrementando los costos generales de la logística.
El problema se extiende por más de 53 días, afectando tanto a las ciudades principales como a las regiones más alejadas y fronterizas. Los transportistas están lidiando con no solo precios más altos de combustible en el exterior, sino también con salarios de conductores y otras obligaciones que aumentan el costo total del servicio.
A pesar de que el Gobierno asegura que está trabajando para mejorar el suministro de diésel, las denuncias sobre la falta de disponibilidad persisten. La estatal YPFB ha anunciado despachos de combustible y operaciones de carga, pero todavía hay reportes de escasez en diversas áreas. Un informe de la Defensoría del Pueblo recomendó mejorar la distribución de combustible, evidenciando las dificultades del sector.
Ante esta situación, Cruz propone que se permita la importación privada de carburantes sin cargas tributarias que encarecen el precio. Sugiere que los operadores privados con acceso a divisas puedan importar directamente y así ofrecer precios más competitivos en el mercado nacional.
El impacto de la crisis del diésel se siente a lo largo de toda la cadena productiva, ya que el aumento en los costos de transporte se traslada a los precios finales de los productos, afectando a consumidores y comerciantes. Cruz hace hincapié en que el problema trasciende lo logístico, señalando que se trata de un problema estructural en el acceso a divisas.