El saice cruceño, un tesoro culinario de San Ignacio de Velasco
San Ignacio de Velasco no solo es conocido por su belleza natural y su gente amable, sino también por su rica gastronomía, destacando un guiso tradicional de plátano que enamora a los locales y visitantes.

En el corazón de San Ignacio de Velasco, se encuentra un platillo que sorprende a quienes lo degustan: el saice, una variante local que se asemeja al famoso saice chapaco pero con un toque único. Esta comunidad, famosa por sus carnes asadas, también guarda secretos culinarios que vale la pena descubrir.
La señora Elma Añez, una destacada figura en la comunidad y profesora jubilada, nos comparte su receta del saice. Para su preparación, se requiere ajo, cebolla, pimentón, plátano verde y carne de cualquier corte, ya que es un plato sencillo y humilde, perfecto para una cena rápida y nutritiva.
Elma explica que el proceso de cocción es sencillo: las verduras se deben sofreír antes de añadir la carne picada. Luego, se incorporan los plátanos que aportan un sabor característico. En aproximadamente media hora, el guiso está listo para ser servido, idealmente acompañado de arroz blanco, que complementa perfectamente el plato.
Una tradición familiar
La receta del saice ignaciano es un legado familiar que Elma aprendió de su madre, quien a su vez lo recibió de su abuela. Este plato es un reflejo de la identidad cultural de la región, utilizando ingredientes locales como el plátano, que es fundamental en la gastronomía del oriente boliviano.
Además de su historia personal, Elma menciona que el saice ha llegado a ser el platillo favorito de su familia, incluso solicitándolo para ocasiones especiales como bodas. Esto demuestra la conexión emocional que la comida puede tener en la vida de las personas.
San Ignacio de Velasco, ubicado a 476 kilómetros de la capital cruceña, no solo es hogar de este delicioso guiso, sino también de otros exquisitos platillos como el pipián de gallina, que resalta la riqueza culinaria de la región. En este contexto, la carne asada y los sabores autóctonos se convierten en una invitación a explorar la gastronomía local.