El estado de excepción se acerca a su final en un contexto de tensiones legislativas
Con la Asamblea dividida y protestas en varias regiones, el estado de excepción implementado por el presidente Rodrigo Paz llega a su último mes, con desafíos para aprobar reformas clave.

El estado de excepción, declarado por el presidente Rodrigo Paz el 20 de junio, culmina este jueves su tercer mes, en medio de una crisis económica y energética que no ha sido solucionada. A pesar de haber levantado bloqueos y restablecido el abastecimiento, las tensiones en el ámbito legislativo y social persisten.
Durante estos dos meses, al menos cinco focos de protesta se manifestaron en diferentes partes del país. Grupos de campesinos en Cochabamba, trabajadores de salud en Santa Cruz, así como obreros de servicios urbanos en La Paz, entre otros, han expresado su descontento a pesar de las restricciones impuestas.
La falta de carburantes también ha llevado al sector del transporte a planificar acciones de presión una vez que finalice el estado de excepción el 20 de septiembre. En el ámbito político, organizaciones leales a Evo Morales se preparan para reanudar movilizaciones, con una reunión convocada para el 26 de septiembre en Lauca Ñ, donde se definirá la estrategia de protesta para octubre.
Entre mayo y junio, la Asamblea Legislativa aprobó diversas leyes que otorgan apoyo al Ejecutivo. Sin embargo, la situación interna es caótica: el Partido Demócrata Cristiano (PDC) se encuentra dividido y Unidad ha fraccionado a sus miembros en distintos grupos, lo que complica la gobernabilidad.
"Los acuerdos deben canalizarse mediante los partidos y no a través de negociaciones individuales con parlamentarios", afirmó Manfred Reyes Villa, refiriéndose a la importancia de la unidad partidaria ante la crisis actual.
La reciente censura al ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, aprobada con 91 votos, ha generado un nuevo conflicto entre el Ejecutivo y la Asamblea. El Gobierno argumenta que para que la censura fuera válida se requerían 111 votos, lo que ha llevado a tensiones adicionales en la relación entre ambos poderes.
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, enfatizó que el Gobierno buscará dialogar con los líderes políticos y también con cada parlamentario, destacando la importancia de construir acuerdos en un ambiente legislativo fragmentado que complica la aprobación de leyes en este último mes del estado de excepción.
Sin contar con una mayoría sólida en la Asamblea, el Gobierno de Paz enfrenta el reto de negociar cada legislación en un contexto de creciente polarización política y social.