jueves 17 de septiembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Economía

El costo de la vida en Santa Cruz: la lucha diaria de las familias por llenar la alacena

Las familias en Bolivia enfrentan un panorama complicado debido a los constantes aumentos en los precios de los alimentos básicos. Con un poder adquisitivo en declive, salir a comprar se ha vuelto un verdadero reto.

Por Gabriela Landívar · 4 de agosto de 2026

La economía de los hogares en Bolivia está atravesando una etapa crítica, caracterizada por el incremento constante en los precios de los productos esenciales. Las amas de casa manifiestan que ir al mercado se ha transformado en un desafío cotidiano, dado que los billetes de 100 o 200 bolivianos ya no son suficientes para llevar a casa lo necesario.

Visitar los mercados en Santa Cruz ahora requiere mucho más tiempo, ya que las compradoras deben comparar precios de carnes, frutas y verduras antes de realizar sus compras, debido al alza en los costos. Testimonios de quienes frecuentan estos centros de abasto reflejan la angustia de las familias: "Todo ha subido. Vine con 150 bolivianos y estoy comprando menos de lo que podía antes con esa cantidad. El pollo ha aumentado considerablemente, está a 27 bolivianos el kilo", compartió una ciudadana. Otra madre de familia indicó: "Con 200 bolivianos solo pude llevar cuatro bolsas medianas; compré una pechuga porque un pollo entero cuesta ya 68 bolivianos".

Ante la imposibilidad de comprar los alimentos que solían adquirir, las familias se ven obligadas a cambiar sus hábitos de consumo y buscar opciones más accesibles. Algunas optan por reemplazar en su dieta las proteínas principales o adquirir porciones más pequeñas. "No alcanza para la canasta básica, especialmente para el pollo, que está carísimo. Hemos tenido que cambiar a otros productos, como la carne de cerdo, que es más económica", señaló una ama de casa. En situaciones más críticas, las opciones se limitan aún más: "Compré solo patitas de cerdo, que costaban entre 12 y 13 bolivianos las cuatro, y ni siquiera miré las verduras porque están muy caras", lamentó otra compradora.

Incluso al gastar montos más altos, la situación sigue siendo difícil. Un testimonio ilustra el problema: "Si llevo lo más barato y algo de fruta, se me van 400 bolivianos y la verdad es que no alcanza para nada".

La pregunta sobre si lo que se compra es suficiente para todos en el hogar recibe respuestas desalentadoras. Las amas de casa coinciden en que los niños no comprenden las limitaciones económicas, lo que las obliga a ingeniárselas diariamente para hacer rendir los recursos.

Con recortes, sustituciones y una continua búsqueda de ofertas, las familias bolivianas siguen esperando un alivio económico frente a una inflación que golpea con fuerza sus mesas.