jueves 17 de septiembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Sociedad

Defensora ambiental destaca la alarmante reducción de bosques en Guayaramerín

Leiner Rivero, representante de las organizaciones indígenas y campesinas, advierte sobre la disminución de árboles grandes en la región y las amenazas que enfrentan las comunidades a causa de la deforestación y la ampliación de la frontera agrícola.

Por Ariel Dorado · 7 de agosto de 2026

Leiner Rivero, defensora del medio ambiente, ha señalado que Guayaramerín ha sufrido un cambio drástico en su paisaje, destacando que ya no existen árboles grandes como solían haber. Según sus observaciones, los bosques primarios han sido casi completamente reemplazados por bosques secundarios y áreas de barbecho. Rivero, quien forma parte del Bloque de Organizaciones Campesinas e Indígenas del Norte Amazónico de Bolivia (Bocinab), subraya que la deforestación y la expansión agrícola representan las principales amenazas para las comunidades locales.

"Pocas son las comunidades que aún conservan amplias extensiones de bosque", comentó en una entrevista con Sumando Voces, enfatizando la necesidad de reforestar para que las futuras generaciones puedan apreciar la riqueza forestal que permanece en otras regiones, como Pando.

Los árboles más perjudicados por la tala, según Rivero, son el almendro y la mara, especies de gran valor comercial, cuya madera se destina mayormente al consumo interno. Aunque la Autoridad de Bosques y Tierra (ABT) establece controles y exige permisos para la explotación forestal, ella considera que el mayor desafío proviene del deseo de expandir la frontera agrícola para incluir cultivos de exportación, como la soya. Desde las organizaciones campesinas e indígenas, hay una firme oposición a esta expansión debido a su impacto negativo en los ecosistemas y territorios amazónicos.

Además, Rivero mencionó que, a pesar de que la minería ilegal no se ha establecido en Guayaramerín, la pérdida de la cobertura forestal sigue en aumento. Atribuyó la falta de minería a los estrictos controles que Brasil ejerce sobre el río Mamoré, contrastando esta situación con la de Bolivia, donde las actividades extractivas son más comunes.

La defensora también criticó la actitud de las autoridades bolivianas hacia las actividades extractivas, indicando que están más preocupadas por los ingresos fiscales de las empresas legales que por el bienestar de las comunidades afectadas: "No les interesa cómo viven nuestros compañeros en los municipios impactados", afirmó.

A pesar de las presiones que enfrenta la región, Rivero aseguró que las comunidades mantienen un modelo de producción agrícola familiar, cultivando productos como yuca, arroz y plátano, destinados principalmente al autoconsumo. Para ella, la recuperación del bosque es fundamental para preservar el patrimonio natural del norte amazónico, concluyendo con la advertencia de que las nuevas generaciones podrían crecer sin conocer los grandes árboles que alguna vez caracterizaron a Guayaramerín.