jueves 17 de septiembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Sociedad

Consejos para Despertar Sin Alarma

Mejorar la calidad del sueño puede permitirnos levantarnos sin necesidad de despertador. Aquí te compartimos recomendaciones basadas en la experiencia de una periodista.

Por Paola Melgar · 27 de agosto de 2026

Dormir adecuadamente es esencial para el funcionamiento óptimo del cuerpo y la mente. Generalmente, se recomienda que los adultos duerman entre siete y nueve horas. Dormir menos de seis horas puede aumentar el riesgo de muerte prematura en un 20%.

La periodista Ally Hirschlag compartió su experiencia de intentar despertarse sin la ayuda de un despertador. Reflexiona sobre cómo, en diferentes etapas de su vida, su dependencia de las alarmas ha cambiado, y cómo, a medida que fue creciendo, comenzó a necesitar cada vez más la alarma para levantarse.

Para reprogramar su reloj interno, Ally decidió experimentar una semana sin alarmas. Consultó a expertos que le aconsejaron observar su ritmo de sueño natural antes de comenzar. Identificó que, por lo general, necesitaba entre siete y ocho horas de sueño, y encontró que su momento natural para dormirse era entre las 11:30 p.m. y las 8:00 a.m.

Estableciendo una Rutina

Los especialistas sugieren que no solo es importante dormir lo suficiente, sino también mantener un horario regular. Helen Burgess, experta en ritmos circadianos, enfatiza que acostarse a la misma hora cada noche contribuye a un mejor descanso.

Además, es clave permitir la entrada de luz natural por las mañanas, ya que esta ayuda a sincronizar el reloj biológico. La luz activa las hormonas que regulan el sueño y la vigilia, indicando al cuerpo que es hora de estar despierto.

  1. Establecer un horario regular para acostarse y levantarse.
  2. Aprovechar la luz natural al despertar.
  3. Desconectar dispositivos electrónicos al menos dos horas antes de dormir.

Ally también se dio cuenta de la importancia de la temperatura y de crear un ambiente óptimo para dormir. Programó su termostato para que la habitación estuviera más fresca a la hora de dormir y utilizó sábanas que regulan la temperatura.

A lo largo de su experimento, Ally enfrentó varios desafíos para mantener su nuevo hábito de sueño. Sin embargo, al final de la semana, logró despertarse sin alarma de manera más natural, sintiéndose más descansada y con más energía.

El descanso es fundamental, y aunque la vida puede traer interrupciones, un enfoque consciente hacia los hábitos de sueño puede resultar en un despertar más placentero. Incorporar estos hábitos puede ayudar a mejorar la calidad del sueño y facilitar el levantarse cada mañana.