Conmemoración de 216 años de la lucha por la libertad cruceña
Santa Cruz recuerda el 24 de septiembre la gesta de 1810, que dio inicio a un prolongado proceso de independencia que culminó en 1825 con la creación de Bolivia.

El 24 de septiembre de 1810, Santa Cruz inicia un capítulo crucial en su historia al establecer una Junta de Gobierno que marcó el comienzo de un periodo de lucha por la independencia que se extendió hasta 1825. A lo largo de estos años, el pueblo cruceño se destacó por su resistencia y aportes decisivos en el proceso de emancipación del dominio español, según el investigador Víctor Hugo Limpias.
El primer momento significativo es el propio 24 de septiembre de 1810, cuando el Cabildo destituye a las autoridades coloniales y forma una Junta Gubernativa, liderada por figuras como Antonio Vicente Seoane y el coronel Antonio Suárez. Este acto se inscribe en una ola revolucionaria que había comenzado en Charcas en 1809 y continuado en Buenos Aires.
El segundo hito relevante se relaciona con la resistencia liderada por Ignacio Warnes durante varios años. Limpias describe este periodo como uno de tensiones en las que se alternaron victorias y derrotas, hasta que la restauración realista bajo Francisco Xavier de Aguilera interrumpió el avance revolucionario.
En el contexto de resistencia posterior, se destacan José Manuel Mercado, conocido como ‘El Colorao’, y José Manuel Baca, ‘Cañoto’, quienes mantuvieron vivo el espíritu revolucionario en la Republiqueta de Cordillera, desafiando el control realista de Aguilera.
El año 1824 marca un cambio significativo, cuando Pedro Antonio Olañeta se rebela contra el virrey José de La Serna, debilitando aún más al ejército español mientras las tropas de Bolívar y Sucre avanzaban hacia la victoria.
La batalla de Ayacucho, librada el 9 de diciembre de 1824, se presenta como un punto de inflexión, culminando dos días después con la rendición del ejército realista ante Antonio José de Sucre, lo que aceleró los pronunciamientos de independencia en el Alto Perú.
El proceso de independencia culminó el 9 de febrero de 1825, cuando Sucre promulga un decreto que permite a las provincias decidir su futuro. La declaración de independencia de Vallegrande, el 12 de febrero, y la entrada triunfal de Mercado en Santa Cruz el 14 de febrero, marcan la caída definitiva del dominio realista en la región.
El movimiento hacia la independencia concluye con la proclamación de autonomía en Santa Cruz, aunque es importante señalar que la documentación sobre la elección de las nuevas autoridades es escasa, dejando algunos detalles de esa jornada aún en la nebulosa.
Este periodo de casi 15 años de luchas, resistencia y búsqueda de gobernanza propia culmina en la consolidación de Bolivia como un nuevo país, destacando el papel fundamental de Santa Cruz en la historia nacional.