Conflicto interno entre asambleas guarayas se agrava
Las comunidades nativas guarayas se encuentran en una disputa por el liderazgo, con dos asambleas que se desconocen mutuamente, en medio de acusaciones de corrupción y divisionismo.

La comunidad guarayas enfrenta una profunda división, evidenciada por la existencia de dos asambleas que no se reconocen entre sí. Una de ellas, que tiene como presidenta a Cirila Tapendaba, se opone a la otra, que fue convocada en Urubichá y eligió al exasambleísta Roberto Urañavi como su nuevo líder.
El sábado 12 de septiembre, en una reunión intercomunal en Ascensión de Guarayos organizada por la Central de Organizaciones de Pueblos Nativos Guarayos (Copnag), se emitió un fuerte manifiesto contra el grupo de Urubichá. En este documento se les acusó de buscar el divisionismo para ocultar actividades ilegales de tráfico de tierras y explotación de recursos naturales.
En el manifiesto, se declara nula la asamblea de Urubichá, señalando que no respeta los procedimientos establecidos. Indican que para su validez, una asamblea debe ser convocada por la Copnag con al menos 30 días de anticipación, algo que no ocurrió en este caso.
"Esta asamblea carece de legalidad, por la forma en que fue gestada y por quienes la financian", asegura el manifiesto respaldado por las comunidades que apoyan a Tapendaba. Además, se menciona que el propósito de la nueva dirigencia es encubrir actividades mineras ilegales en sus territorios.
Cirila Tapendaba, en declaraciones a EL DEBER, reiteró la gravedad de la situación y acusó a la asamblea de Urubichá de ser financiada por intereses oscuros. A pesar de los intentos de este medio por contactar a Roberto Urañavi para conocer su perspectiva, no fue posible obtener respuesta debido a que su teléfono estaba fuera de servicio.