jueves 17 de septiembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Economía

Bolivia enfrenta desafíos en la importación de diésel, según experto

Carlos Delius destaca que el país tiene que lidiar con un mercado internacional competitivo y su propia forma de adquirir combustible, lo que podría encarecer los costos.

Por Mariela Terceros · 9 de septiembre de 2026

El especialista en petróleo, Carlos Delius, ha señalado que Bolivia enfrenta importantes retos en la compra de diésel en un mercado internacional cada vez más restrictivo. Si bien el país puede contar con los dólares necesarios para importar este combustible, existe el riesgo de que el diésel disponible ya esté comprometido con otras naciones.

Delius subrayó que la situación del mercado mundial de diésel no es transitoria; los inventarios están por debajo de los promedios históricos, influenciados por el cierre de refinerías, menores inversiones y tensiones geopolíticas. Esto ha generado una oferta limitada en un contexto donde la demanda sigue alta.

El análisis del experto indica que Bolivia se enfrenta a una desventaja significativa en su estrategia de compra. Mientras que el 70% del comercio internacional se realiza a través de contratos a largo plazo, el país ha dependido en gran parte de compras inmediatas, lo que genera un costo más elevado.

Delius también menciona que la incertidumbre en los pagos y la complejidad de los procesos de licitación incrementan los precios. "Seguramente estamos entre los que más caro compran", afirma, reflejando el impacto de estos factores en el costo final del diésel en Bolivia.

Propuestas para mejorar la situación

El experto valoró positivamente la reciente decisión del Gobierno de permitir la importación de crudo para ser refinado localmente. Esta medida, habilitada por el Decreto Supremo 5701, podría permitir a Bolivia competir en la adquisición de combustibles de manera más efectiva, aprovechando su capacidad de refinación, que actualmente se encuentra por debajo del 30%.

Delius propone que se permita la participación del sector privado en la importación de diésel, sugiriendo la creación de una ley que facilite este proceso y garantice la llegada del combustible. Además, plantea la necesidad de simplificar los trámites administrativos para que no superen los siete días, permitiendo que el diésel viaje directamente desde su origen a los depósitos de los consumidores.

Sin embargo, Delius advierte que incluso con una apertura rápida del mercado, la efectividad no será inmediata. El país necesita establecer relaciones con proveedores, formalizar contratos y asegurar el transporte del combustible. "El diésel no espera", enfatiza, subrayando la urgencia de que Bolivia se convierta en un comprador predecible que pueda asegurar sus necesidades antes de que otros países se lleven el combustible disponible.