Aumento del sicariato en Santa Cruz tras la captura de Marset
Carlos Romero, exministro de Gobierno, señala que la violencia y los 35 homicidios reportados están relacionados con disputas territoriales y la fragmentación de estructuras criminales en Bolivia.

Carlos Romero, exministro de Gobierno, argumenta que los 35 homicidios violentos ocurridos tras la detención del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset están vinculados a la fragmentación de sus redes criminales y las luchas por el control de territorios. Según sus cifras, el 80% de estos casos se registraron en Santa Cruz.
Romero indica que, durante el primer semestre del año, se reportaron tres casos de sicariato, mientras que el resto se registró en el segundo semestre, que aún está en curso. Esto refleja un incremento en la violencia que, según él, se debe a la desaparición de la cabeza de la estructura criminal de Marset, asociada al PCC.
El exministro sostiene que la fragmentación de estas organizaciones ha generado facciones en conflicto por el liderazgo, además de la competencia entre el PCC y el Comando Vermelho, que intenta expandirse en el territorio boliviano. Esta situación ha contribuido al aumento de los casos de sicariato en la región.
Romero también señala que, de todos los homicidios violentos, el 60% de las víctimas son bolivianos mientras que el 40% son, en su mayoría, brasileños. Además, un 25% de las víctimas están en el rango de edad de 18 a 25 años, el 55% tiene entre 25 y 40 años, y el resto supera los 45 años.
Los jóvenes suelen desempeñarse como operadores que realizan tareas logísticas, mientras que los adultos de entre 25 y 40 años ocupan roles de manejo de rutas y seguridad. Las personas mayores de 40 años, por su parte, normalmente actúan como líderes dentro de estas bandas criminales.
Romero destaca que la sensación de inseguridad en Bolivia es alarmante y que no recuerda un periodo con tantos casos de sicariato en décadas. Advierte que la violencia en el país no puede ser atribuida exclusivamente a la captura de Marset, ya que Bolivia se ha convertido en un punto clave para el tráfico de drogas y otros ilícitos, lo que intensifica los enfrentamientos entre grupos criminales.
El exministro concluye afirmando que la disputa por el control de territorios estratégicos y rutas de tráfico, así como la producción de drogas, son factores que alimentan la violencia y el incremento de los homicidios en el país.
"Los hechos violentos registrados en San Ignacio y en San Matías parecieran tener que ver con estas pugnas entre Comando Vermelho y PCC."