Velasco alienta al nuevo fiscal Urioste a reformar la justicia en Bolivia
El gobernador cruceño expresó su apoyo al fiscal general interino, José Armando Urioste, quien asume el reto de transformar el sistema judicial y luchar contra la corrupción en el país.

El gobernador de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, extendió sus mejores deseos al nuevo fiscal general interino, José Armando Urioste Viera, quien se enfrenta a una de las tareas más difíciles en la administración pública boliviana. Velasco subrayó que el principal reto de Urioste es "reencauzar la justicia, combatir la corrupción y eliminar el chantaje".
La Asamblea Legislativa decidió el sábado nombrar a Urioste como fiscal general interino, reemplazando a Roger Mariaca, quien fue suspendido por estar involucrado en un caso relacionado con el narcotráfico.
Velasco enfatizó la necesidad de contar con un sistema judicial que proteja a los ciudadanos honestos, sin influencia de poderosos ni contactos. Afirmó que es fundamental que la justicia defienda a las mujeres víctimas de violencia, independientemente de la posición social o económica de los agresores.
"Con la llegada de Urioste, existe la posibilidad de que la justicia sea realmente justa", indicó Velasco, quien también destacó que se deben investigar y sancionar todos los casos que correspondan, asegurando que nadie esté por encima de la ley.
El gobernador ofreció el apoyo técnico de su gestión para facilitar una transformación profunda en la fiscalía, basada en la transparencia y la trazabilidad, asegurando que cada proceso judicial sea auditado y que todos los ciudadanos reciban un trato equitativo ante la ley.
Velasco también criticó la situación actual, exigiendo que se termine con los privilegios de acceso a información reservada y con las influencias políticas que afectan la justicia. "Basta de que el dinero y las conexiones determinen quién obtiene justicia", afirmó.
Finalmente, el gobernador concluyó que Bolivia necesita recuperar la confianza en su sistema judicial, un proceso que no será fácil ni rápido, pero que representa una oportunidad para iniciar una transformación real.