La variabilidad en la respuesta a la cafeína: ¿Por qué afecta a algunos más que a otros?
Las diferencias en la reacción a la cafeína pueden atribuirse a factores genéticos y hábitos alimenticios, lo que genera variaciones en la sensibilidad a esta sustancia entre las personas.

Existen personas, como Emily, que pueden consumir café o bebidas energéticas sin que les afecte en absoluto, mientras que otros sienten un fuerte impacto de la cafeína, lo que plantea la pregunta de por qué ocurre esto. La cafeína es la sustancia psicoactiva más consumida a nivel global, con más de 2.000 millones de tazas de café consumidas diariamente, además de su presencia en refrescos, chocolates y suplementos.
Los efectos de la cafeína pueden variar considerablemente entre individuos. Mientras que algunos pueden disfrutar de un café antes de dormir y descansar plácidamente, otros podrían pasar la noche en vela. La cafeína no proporciona energía, sino que oculta la sensación de fatiga al bloquear la adenosina, un neurotransmisor que induce el sueño.
Uno de los factores determinantes en cómo cada persona metaboliza la cafeína es el tiempo que permanece en su sistema. Tras su ingesta, la cafeína se absorbe rápidamente en el torrente sanguíneo y viaja al cerebro, pero también es descompuesta por el hígado y eliminada a través de la orina. Este proceso puede variar entre seis y veinte horas, dependiendo de la persona, según la doctora Marilyn Cornelis, especialista en nutrición.
La velocidad de metabolización de la cafeína está influenciada por un gen llamado CYP1A2, que puede mostrar variaciones según la ascendencia genética. Estudios recientes sugieren que europeos y sudamericanos tienden a metabolizarla más rápidamente. Además, fumar también puede acelerar este proceso, haciendo que los fumadores necesiten más café para sentir los mismos efectos.
Por otro lado, el uso de ciertos medicamentos, como los anticonceptivos, y situaciones como el embarazo, pueden hacer que la cafeína permanezca en el organismo por más tiempo. A medida que las personas se acostumbran al café, su sensibilidad a la cafeína puede disminuir, lo que genera que tras una pausa, una sola taza cause un mayor efecto.
Los especialistas en sueño sugieren que se evite el consumo de cafeína al menos seis horas antes de dormir. La doctora Lindsay Browning afirma que el consumo tardío de cafeína no solo puede dificultar el sueño, sino también afectar su calidad, recomendando no beber café después de las 2 de la tarde si se planea irse a dormir a las 10.
El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido aconseja a las mujeres embarazadas limitar su consumo de cafeína a menos de 200 mg diarios, para evitar complicaciones en el embarazo. Para los adultos en general, la clave es la moderación, ya que la sensibilidad a la cafeína varía ampliamente entre las personas.
Finalmente, si bien el exceso de cafeína puede causar efectos adversos como nerviosismo o insomnio, los estudios han demostrado que el consumo moderado puede estar asociado a beneficios para la salud, incluyendo una posible mayor longevidad en quienes disfrutan de su taza de café diaria.