lunes 2 de noviembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Economía

La aparente estabilidad cambiaria que afecta el crédito en Bolivia

El reciente descenso del tipo de cambio oficial del dólar en Bolivia oculta una reducción en la disponibilidad de liquidez, lo que repercute negativamente en el acceso al crédito y en la economía real.

Por Mariela Terceros · 21 de septiembre de 2026

En las últimas semanas, el Banco Central de Bolivia (BCB) ha reportado una disminución en el Tipo de Cambio Oficial (TCO), un hecho que algunos sectores oficiales consideran un logro de la política económica. Sin embargo, este fenómeno es engañoso, ya que la caída del dólar no se debe a un incremento de la oferta de divisas ni a un aumento en las exportaciones, sino a una contracción de la liquidez en moneda nacional y a operaciones cambiarias realizadas por ciertos bancos por debajo de lo habitual.

La reducción de los bolivianos excedentarios en el mercado ha encarecido el acceso a la moneda nacional, lo que ha limitado la capacidad para demandar dólares. Las recientes políticas del BCB, como la activación de la Reserva Monetaria Restringida (RMR), han llevado a una disminución del excedente en el encaje legal, lo que se traduce en una contracción monetaria significativa y en una menor circulación de dinero en el mercado cambiario.

Este cambio en el entorno financiero ha impactado directamente en la intermediación de créditos. Hasta julio de 2026, la tasa de crecimiento del crédito se ha reducido a un alarmante 2,8%. A pesar de este estancamiento, el sistema financiero ha reportado utilidades netas elevadas, lo que plantea una interrogante sobre el origen de estas ganancias en un contexto de crédito limitado.

La clave de este fenómeno radica en que las entidades de intermediación financiera (EIF) han cambiado su enfoque. Ante la restricción del crédito, han optado por centrar su rentabilidad en las operaciones de compra y venta de dólares, así como en los ajustes por diferencias cambiarias. De esta forma, una porción significativa de las utilidades actuales proviene de la gestión de la escasez y la volatilidad del mercado cambiario, más que de financiar el desarrollo productivo.

Esta transición hacia el trading de divisas implica una vulnerabilidad en el sistema financiero. La metodología utilizada por el BCB para calcular el TCO permite que una sola entidad que realice transacciones de gran volumen pueda alterar significativamente la cotización oficial del dólar para el día siguiente, afectando así la estabilidad del precio referencial y alejándolo de un equilibrio macroeconómico real.

La situación actual plantea un dilema para el gobierno, que no está proporcionando el marco regulatorio necesario para que la banca pueda reactivar el crédito. Celebrar la caída del tipo de cambio bajo estas circunstancias es comparable a celebrar que un paciente dejó de toser tras ser sometido a una presión extrema. El incremento en el costo del capital para las empresas no representa una victoria sostenible para la economía. Si esta tendencia continúa, el remedio temporal para estabilizar la moneda podría llevar a una recesión productiva.