jueves 17 de septiembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Cultura

Artesanas de Paurito preservan la tradición del sombrero de saó

En el municipio de Paurito, tres mujeres destacan por su destreza en el tejido de sombreros con palma de saó, convirtiendo esta tradición en un medio de vida y un símbolo de identidad cruceña.

Por Gabriela Landívar · 16 de septiembre de 2026

Rosa Gutiérrez, Yamile Moreno y María Brígida Melgar son tres artesanas que han mantenido viva una tradición emblemática de Santa Cruz: la fabricación de sombreros a partir de la palma de saó. Este oficio no solo les proporciona ingresos, sino que también les permite conservar el legado cultural que ha sido transmitido a lo largo de los años.

Desde pequeña, Rosa aprendió de su madre, lo que la llevó a sentir un profundo orgullo por seguir su camino. "Gracias a ella soy artesana y con eso he criado a mis hijos", expresa con emoción. El proceso de confección de un sombrero es laborioso y requiere destreza, que comienza con la preparación de la palma, seguida de la deshilachada de las hojas y el ensamblaje de las partes hasta completar la pieza final.

Yamile, por su parte, teje entre uno y dos sombreros diariamente, utilizando las ganancias para apoyar a su familia. Su trabajo ha trascendido fronteras, llegando incluso a Estados Unidos, donde creó un brazalete inspirado en la Mujer Maravilla, que fue presentado en el estreno de la película.

Con casi 50 años de experiencia, María Brígida recuerda haber comenzado a tejer a los ocho años, guiada por su madre. Para ella, este conocimiento tiene un valor significativo, ya que se ha transmitido entre generaciones. "Lo realizamos con las manos de mujeres valientes", comenta, resaltando la fortaleza femenina inherente a este oficio.

Las tres mujeres son parte de la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Artesanías del Sombrero de la Palmera de Saó Andrés Ibáñez Paurito, que busca proteger esta tradición y promover la venta de sus productos. Además, Paurito ha sido declarado Capital Departamental del Sombrero de Saó, reconociendo la importancia de esta actividad en la cultura local.

Sin embargo, enfrentan el reto de encontrar espacios adecuados para exhibir y comercializar sus creaciones. Hacen un llamado a las fraternidades para dar mayor visibilidad a esta expresión cultural. Su mensaje a los jóvenes es claro: deben aprender a tejer con orgullo y sin vergüenza, afirmando así sus raíces cruceñas.

Cada sombrero de saó es símbolo de esfuerzo, cultura y la rica herencia de Santa Cruz, consolidando la identidad de esta región.