Sector turístico sigue a la espera de respuestas tras cierre ministerial
El sector turístico boliviano se encuentra en un estado de incertidumbre tras más de 45 días sin respuestas del Gobierno sobre su futuro y proyectos clave que quedaron en suspenso después del cierre del Ministerio de Turismo.

Desde hace 46 días, el sector turístico está a la espera de una reunión con el Gobierno que defina el futuro de la actividad tras el cierre del Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía. Esta situación se presenta en un momento crítico, ya que el sector busca recuperar el impulso perdido desde mayo y avanzar en proyectos importantes que se encuentran estancados.
El 28 de julio, la Mesa Ejecutiva de Turismo, que agrupa a distintos actores del sector, solicitó un encuentro con el entonces canciller Fernando Aramayo, ya que se había anunciado que la nueva Agencia de Turismo quedaría bajo su supervisión. Sin embargo, esta solicitud no ha recibido respuesta clara, y la presidenta de la Cámara Departamental de Hotelería de La Paz, Helga Cisneros, indicó que solo han recibido información de que la solicitud aún está en despacho.
Cisneros enfatizó que la eliminación del ministerio ha provocado una falta de comunicación con las autoridades, lo que ha llevado a una situación de incertidumbre para el sector. "Desde que se eliminó esta cartera, no hemos tenido acercamientos con ninguna autoridad", expresó. La nota presentada solicitaba una agenda de trabajo para enfrentar los principales desafíos del sector y fomentar la reactivación económica.
Proyectos en espera y preocupaciones del sector turístico.
Entre los proyectos que se encuentran en la cuerda floja están el plan maestro de turismo, que propone una hoja de ruta nacional para la actividad a lo largo de 10 años. Este plan busca alinear las políticas nacionales con las acciones de gobiernos subnacionales, pero la falta de claridad a nivel central ha impedido que las entidades locales avancen en sus propios planes.
Asimismo, hay inquietudes sobre la construcción de la marca país y la promoción internacional de Bolivia como destino turístico. Cisneros destacó que ya se habían realizado acuerdos previos con empresas y profesionales internacionales, pero la falta de una estructura definida paraliza la ejecución de estas iniciativas.
Por otro lado, la reorganización estatal ha interrumpido discusiones sobre la modificación de la Ley 292 y la creación de una nueva normativa que fomente el turismo. También se había propuesto implementar una tasa específica destinada a la reactivación del sector. La falta de un coordinador que supervise estas iniciativas se considera una preocupación grave, ya que el turismo requiere un enfoque conjunto entre diferentes niveles de gobierno.