jueves 17 de septiembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Sociedad

Preocupación por la presencia de plaguicidas en tomates bolivianos

Un reciente estudio reveló que los tomates vendidos en Bolivia tienen hasta 30 tipos de plaguicidas, con un 21% de las muestras excediendo los límites permitidos por la normativa local.

Por Gabriela Landívar · 11 de septiembre de 2026

Un análisis sobre los residuos de plaguicidas en alimentos comercializados en el país ha generado serias preocupaciones respecto a la seguridad de los productos que consumen los bolivianos. En particular, el tomate ha mostrado resultados alarmantes, con 30 plaguicidas diferentes detectados, y un 21% de las muestras superando los estándares establecidos por la legislación nacional.

Uno de los hallazgos más inquietantes es que una sola muestra de tomate presentó hasta 10 residuos de plaguicidas distintos. En el análisis de otros cultivos como la papa y diversas hortalizas, se encontraron 44 plaguicidas, de los cuales aproximadamente el 64% están clasificados como altamente peligrosos por PAN Internacional.

Este problema no es nuevo. En abril de 2026, un monitoreo realizado por la Fundación Agrecol Andes ya había indicado la presencia de residuos de plaguicidas por encima de los límites internacionales en productos vendidos en los mercados de Cochabamba. En esa ocasión, se encontraron 26 tipos de plaguicidas, y el 42% eran considerados altamente peligrosos.

Investigaciones anteriores también habían señalado la existencia de residuos de plaguicidas en tomates y otros alimentos en Cochabamba. Ante estas evidencias, los expertos han cuestionado la efectividad de la fiscalización en el país, subrayando las debilidades normativas y técnicas que limitan la capacidad para llevar a cabo controles de residuos químicos, así como la dificultad para realizar análisis multiresiduos en Bolivia.

El Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) contempla en su agenda oficial el análisis de plaguicidas en cultivos de tomate, lo que indica que el asunto es prioritario en el control sanitario. Además, la entidad está trabajando en fortalecer sus capacidades de laboratorio para mejorar estos análisis.

Aunque el tomate puede parecer fresco y saludable a simple vista, los estudios revelan que los verdaderos riesgos pueden estar ocultos en los residuos químicos que terminan en los platos de los consumidores bolivianos.