Monseñor Gualberti llama a fomentar el diálogo y la paz
Durante su homilía dominical, el prelado enfatizó la importancia del amor y la unidad en la sociedad, instando a los católicos a ser agentes de cambio.

En su homilía del primer domingo de septiembre, Monseñor Sergio Gualberti hizo un llamado a los fieles a ser proactivos en la construcción del diálogo y la paz. "No está haciendo política la Iglesia. La Iglesia está haciendo presente el Evangelio", afirmó en la Basílica Menor San Lorenzo.
Gualberti recordó el papel histórico de la Iglesia en situaciones de conflicto, destacando su vocación de promover la paz en medio de la adversidad. "Escuchemos esos llamados y todos seamos forjadores de diálogo, armonía y paz", instó, señalando que cada uno debe contribuir desde su propio ámbito de acción, comenzando por el hogar.
Durante su mensaje, el obispo planteó preguntas reflexivas a sus oyentes: "¿Somos personas que unen o somos personas que dividen?". Este interrogante busca que los fieles reflexionen sobre su papel en la comunidad y el cumplimiento del mandamiento del amor.
Gualberti subrayó que ser testimonio del amor de Cristo es una tarea que la Iglesia debe llevar a cabo en la sociedad. "Es una misión que la Iglesia debe ejercer también ante la sociedad, cumpliendo esta misión profética, confiada por Jesús", agregó, enfatizando que la Iglesia debe funcionar como una voz que alerta sobre lo que atenta contra el bienestar humano.
El prelado citó a Martin Luther King, quien decía que "la Iglesia no es la dueña ni la sierva del Estado, sino su conciencia", para reforzar la idea de que la Iglesia tiene un rol de mediación en los problemas contemporáneos.
Finalmente, Gualberti destacó que la Iglesia ha buscado, con humildad y amor, ser una conciencia ante los problemas que afectan a la sociedad. Recordó los llamados del Papa León sobre los conflictos en Tierra Santa y la importancia del diálogo durante las tensiones sociales en el país, como durante los 53 días de paro.
El mensaje de Monseñor Gualberti es un claro llamado a los católicos para que se conviertan en agentes activos en la construcción de una sociedad más unida y pacífica.
"Escuchemos esos llamados y todos seamos forjadores de diálogo, armonía y paz."