jueves 17 de septiembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Economía

El potencial de las oleaginosas en Bolivia y sus desafíos

La soya y el girasol son cultivos clave en Bolivia, especialmente valorados por su alto contenido proteico. A pesar de los retos logísticos y regulatorios, el sector continúa siendo fundamental para la economía del país.

Por Mariela Terceros · 5 de septiembre de 2026

Las oleaginosas, específicamente la soya y el girasol, son altamente apreciadas en la región andina de Sudamérica debido a su riqueza en proteínas, cultivadas en las tierras fértiles de Bolivia. Ronald Campbell Ivanoff, gerente general de Campivacorp, menciona que la soya boliviana es especialmente solicitada en Perú, por su ventaja logística, ya que el transporte desde Bolivia tarda aproximadamente 11 días, mientras que desde Argentina puede demorar hasta 30 días.

Bolivia dirige sus exportaciones de oleaginosas hacia Perú, Ecuador y Colombia, ofreciendo productos como grano, torta de soya y aceites, tanto crudos como refinados. Sin embargo, este sector enfrenta importantes obstáculos logísticos y normativos que impactan su desarrollo.

Estructura del sector oleaginoso en Bolivia

Los productores de oleaginosas están organizados principalmente en dos entidades: la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO), que agrupa a cerca de 14.000 productores en Santa Cruz, y la Cámara Agropecuaria de Pequeños Productores del Oriente (CAPPO), con alrededor de 4.000 productores interculturales. Por otro lado, la industria procesadora se encuentra representada por la Cámara de Industrias Oleaginosas de Bolivia (CANIOB), que incluye empresas como IASA y Alicorp.

Según David Diez Canseco de la CANIOB, las empresas del sector están obligadas a reportar al Estado sus ventas y exportaciones para asegurar el abastecimiento interno, y a pesar de las regulaciones y retos logísticos, continúan exportando. "Esto lo denomino jugar al factor esperanza" añade.

Impacto económico del sector

El sector de oleaginosas es crucial para las exportaciones no tradicionales de Bolivia, representando entre el 30% y el 40% de estas, con un valor que oscila entre 1.500 y 2.500 millones de dólares anuales. Este complejo también contribuye entre un 5% y un 7% al Producto Interno Bruto (PIB) nacional, generando empleo y actividad industrial.

En 2025, las exportaciones de torta de soya alcanzaron los 486 millones de dólares, aunque experimentaron una reducción del 11% respecto al año anterior a causa de la caída de precios internacionales. La harina solvente de soya también sufrió impactos negativos debido a la demanda disminuida y la sequía.

A pesar de las dificultades, el sector oleaginoso sigue siendo un pilar de la economía boliviana. El mercado interno está adecuadamente abastecido, lo que permite que el excedente se destine a exportación. Desde mayo de 2026, se registró un aumento significativo en las exportaciones de torta de soya, con más de 1.791.851 toneladas enviadas.

Bolivia ha desarrollado una capacidad considerable de procesamiento industrial, especialmente en aceites y harinas de soya, con más del 70% de la producción siendo transformada antes de exportarse. Ronald Campbell destaca que la exportación de aceite refinado resulta más rentable que la de harina, lo que impulsa el sector.

No obstante, el sector enfrenta retos logísticos significativos, especialmente la dependencia del transporte terrestre que incrementa costos y limita las exportaciones. Adicionalmente, fenómenos climáticos como sequías han impactado la producción, subrayando la necesidad de mejorar la infraestructura y las políticas para fomentar el crecimiento del sector.