lunes 3 de agosto de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Sociedad

Casi dos décadas después, un nuevo reclutamiento engañoso de bolivianos hacia Rusia despierta preocupaciones

El caso conocido como Cidenbol, que se remonta a 2008, dejó una huella amarga en la historia de la migración boliviana. Durante el periodo de marzo a agosto de ese año, una organización compuesta por bolivianos y rusos llevó a cabo el reclutamiento de más de 250 trabajadores en Cochabamba, con el atractivo de salarios […]

Por Ariel Dorado · 29 de julio de 2026

El caso conocido como Cidenbol, que se remonta a 2008, dejó una huella amarga en la historia de la migración boliviana. Durante el periodo de marzo a agosto de ese año, una organización compuesta por bolivianos y rusos llevó a cabo el reclutamiento de más de 250 trabajadores en Cochabamba, con el atractivo de salarios mensuales que oscilaban entre los 2.000 y 2.500 dólares, destinados a labores en la ciudad rusa de Rostov.

Los reclutados, en su mayoría albañiles y personas de escasos recursos, debían desembolsar entre 5.000 y 7.500 dólares para cubrir costos de pasajes, trámites migratorios y seguros. Muchas familias sacrificaron sus bienes, vendiendo terrenos o hipotecando sus viviendas, impulsadas por la esperanza de un futuro mejor.

Sin embargo, la realidad fue muy diferente. Al llegar a Rusia, los trabajadores denunciaron la retención de sus documentos y la obligación de firmar contratos en ruso, un idioma que no entendían. Sus salarios se redujeron a unos 400 dólares, de los cuales se descontaban gastos de alimentación y alojamiento, lo que dejó a muchos en situaciones precarias.

Las condiciones laborales eran deplorables: jornadas de trabajo de 14 a 15 horas sin equipos de protección adecuados, alimentos en mal estado y alojamientos hacinados. Testimonios de los retornados compararon sus lugares de residencia con cárceles o galpones. El coronel Boris Bellido, quien estuvo al frente de la campaña contra la trata de personas, recordó que los bolivianos fueron sometidos a explotaciones laborales en diversas industrias, sin las mínimas medidas de seguridad.

El regreso a Bolivia fue complejo. Un grupo de 25 trabajadores llegó a Cochabamba en septiembre de 2008, mientras que otros permanecieron varados en San Paulo por falta de recursos. Muchos regresaron con la ayuda de familiares o apoyo de organismos internacionales, mientras que cerca de 60 bolivianos seguían en Rusia sin medios para volver.

El escándalo provocó un proceso judicial que culminó en 2011, donde los hermanos Richard y René Canelas Guzmán fueron condenados a más de 13 años de prisión por tráfico de migrantes. Sin embargo, el delito de trata de personas no fue incluido debido a la falta de pruebas contundentes.

Hoy, casi 18 años después, la Fiscalía ha abierto nuevas investigaciones en Santa Cruz por presunta trata de personas, enfocándose en el reclutamiento de bolivianos para conflictos armados, con al menos 31 posibles víctimas en Santa Cruz, Beni y Tarija. Las autoridades han solicitado información a países como Perú y Colombia, mientras que familiares de jóvenes reportados como fallecidos en el frente han instalado un velorio simbólico, aunque la Cancillería aún no ha confirmado oficialmente estas muertes.

La Embajada de Rusia ha negado cualquier implicación en el reclutamiento de bolivianos y ha manifestado su disposición para colaborar con las investigaciones a través de los canales oficiales.