jueves 17 de septiembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Policial

Cuarenta años de Huanchaca: Bolivia enfrenta un narcotráfico más violento y complicado

El caso de Huanchaca, que reveló la actividad del narcotráfico en Bolivia, ahora enfrenta un panorama más complejo con un crimen organizado transnacional que se infiltra en diversas instituciones y economías del país.

Por Mariela Terceros · 4 de septiembre de 2026

El brutal asesinato de Noel Kempff Mercado marcó un hito en la historia del narcotráfico en Bolivia, mostrando el peligro de la cocaína. En la actualidad, el país lidia con disputas territoriales, el sicariato y una creciente preocupación por la infiltración del crimen organizado en sus instituciones y economías legales.

Hace cuatro décadas, el crimen triple en Huanchaca evidenció la existencia de una red que podía establecer fábricas de cocaína en zonas remotas y ejecutar asesinatos como método de control. Actualmente, el narcotráfico ha evolucionado hacia una estructura más descentralizada, con redes que abarcan producción, tráfico, almacenamiento y lavado de dinero.

El abogado penalista y exfiscal Joadel Bravo advierte que el principal riesgo es la posible transformación de esta criminalidad en un sistema paralelo de poder que podría llevar a la creación de un narcoestado en Bolivia.

El trágico incidente de 1986 involucró el asesinato del naturalista Noel Kempff Mercado, el piloto Juan Cochamanidis y el guía Franklin Parada en la meseta de Caparuch, donde funcionaba una fábrica de cocaína. A pesar de que dos brasileños fueron condenados, los verdaderos culpables y los autores intelectuales nunca fueron identificados. Dos meses después, el diputado Edmundo Salazar Terceros, quien investigaba el caso, fue asesinado.

En la actualidad, si bien Bolivia ha mejorado su capacidad operativa en la lucha contra el narcotráfico, también enfrenta un ambiente criminal más sofisticado. El Ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, informó que en el último año se realizaron 7.546 operativos, resultando en la aprehensión de 2.187 personas y la incautación de 16,29 toneladas de cocaína, además de la destrucción de 446 fábricas.

Henry Oporto, director de la Fundación Milenio, señala que Bolivia ha avanzado de ser un productor de hoja de coca y pasta base a convertirse en un actor importante en el procesamiento y fabricación de cocaína, además de ser una ruta clave para el tráfico internacional. El contrabando, la minería ilegal y el lavado de dinero se han sumado a este panorama.

Oporto también atribuye este auge al debilitamiento del estado, la falta de control territorial y la infiltración de grupos criminales en las instituciones, lo que ha mermado la eficacia de las fuerzas del orden. La Policía y la Justicia están siendo cada vez más influenciadas, y las fronteras del país son extremadamente vulnerables.

Santa Cruz se ha convertido en un punto estratégico debido a sus límites con Brasil y Paraguay, convirtiéndose en refugio para narcotraficantes. La captura de Sebastián Marset evidenció cómo el narcotráfico ha desarrollado redes de seguridad, propiedades y logísticas aéreas. El viceministro Ernesto Justiniano advirtió que para cada Marset que se captura, existen otros que están en espera.

Las investigaciones policiales indican que hay una lucha por el control de espacios en el territorio, con la presencia de organizaciones como el PCC y el Comando Vermelho. Desde enero hasta septiembre, se registraron 46 muertes en 37 ataques relacionados con el sicariato, muchos de los cuales se relacionan con ajustes de cuentas entre grupos criminales.

Bravo enfatiza que esta violencia es una característica del narcotráfico contemporáneo, que ahora no solo enfrenta a grandes líderes del crimen, sino a una red descentralizada y transnacional que busca controlar territorios y mercados. Reflexionando sobre el impacto del caso Huanchaca, se plantea aún la interrogante sobre los responsables detrás del negocio y quienes lo apoyan.