jueves 17 de septiembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Economía

Aramayo defiende gestión del Gobierno tras 53 días de bloqueos

El ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, presentó ante la OEA un análisis sobre el impacto de los bloqueos en Bolivia y solicitó medidas para prevenir futuras crisis.

Por Gabriela Landívar · 3 de septiembre de 2026

Fernando Aramayo, ministro de la Presidencia, defendió ante la Organización de Estados Americanos (OEA) la gestión del Gobierno durante los 53 días de bloqueos que afectaron al país entre mayo y junio de este año. En su exposición, planteó la interrogante sobre las consecuencias que habría tenido una prolongación de esta crisis.

El Gobierno presentó un balance alarmante sobre los efectos de los bloqueos, revelando que estas medidas provocaron pérdidas superiores a 14.000 millones de bolivianos y la eliminación de aproximadamente 250.000 empleos directos e indirectos. Además, comunicó que hubo 22 decesos, de los cuales 19 correspondían a personas ajenas a las movilizaciones.

Aramayo enfatizó que los bloqueos no eran meros reclamos sectoriales, sino una serie de acciones que, según el Gobierno, buscaban desestabilizar el orden democrático y provocaban la interrupción del mandato constitucional. Esta situación justificó, a su juicio, la declaración del Estado de Excepción, medida que tenía como objetivo facilitar corredores humanitarios y asegurar el suministro de combustible, alimentos y oxígeno.

En el marco de la presentación del informe de la Misión de Alto Nivel de la OEA, Aramayo también informó que Bolivia ha solicitado formalmente el envío de una misión de observación y apoyo policial a través de RedPolOEA. Esta cooperación internacional se destinaría a fortalecer las capacidades de la Policía para enfrentar futuros episodios de conflictividad social.

La declaración de Aramayo revivió los debates en torno a los 53 días de bloqueos, donde el Gobierno atribuye un costo muy alto a la crisis y defiende las acciones tomadas. Sin embargo, los sectores que se movilizaron argumentan que sus protestas eran respuestas a exigencias económicas y sociales que persisten.

La situación plantea una nueva pregunta: dada la admisión del Gobierno sobre el alto costo económico y social de estos bloqueos, ¿qué medidas se tomarán para evitar que Bolivia se paralice nuevamente por conflictos prolongados?