La gastronomía cruceña brilla en septiembre atrayendo a locales y turistas
Durante el mes de septiembre, Santa Cruz de la Sierra se convierte en un festín de sabores que atrae a residentes y visitantes, destacando la rica tradición culinaria de la región.

Las celebraciones de septiembre en Santa Cruz de la Sierra no solo generan un ambiente de fervor cívico, sino que también ofrecen una amplia variedad de sabores autóctonos que encantan tanto a los cruceños como a los turistas que visitan la ciudad.
La emblemática plaza del Cementerio se convierte en un punto de referencia, donde los famosos raspadillos se ofrecen a los paseantes. Una vendedora, con más de treinta años en el negocio, comparte su experiencia: "Esto es de Porongo. Yo soy nacida y criada en Porongo. Y estos son las costumbres de mi pueblo, los raspadillos". Recalca cómo estos refrescos se combinan perfectamente con el pan de arroz y las empanadas criollas.
El Mercado Nuevo se establece como otro lugar clave para disfrutar de los tradicionales acompañamientos del café. Aquí, la elaboración a mano es lo que caracteriza a los productos, como indica una comerciante: "Comprar los abizcochaditos para que tomen su cafecito. Hay bizcochitos de maíz, cuñapés y son muy artesanales, ricos. Hechos a la antiguo, a lo que era de antes, en horno de barro".
En cuanto a los platos principales, el majau, la sopa de maní, el locro de gallina criolla, la patasca y el rapi al jugo son los favoritos en los comedores populares. Las vendedoras, con más de veinte años de servicio, confirman que estos platillos ancestrales son muy solicitados por los visitantes que desean disfrutar de la auténtica sazón oriental.
Estas tradiciones culinarias, que se han transmitido de generación en generación, subrayan la importancia de la gastronomía cruceña como un elemento esencial de la cultura regional y un motivo de orgullo durante el mes cívico.