Desafíos críticos para Rodrigo Paz en su gestión
El presidente Rodrigo Paz enfrenta una etapa complicada a menos de un año de asumir el cargo, con una economía frágil y un creciente descontento social.

Rodrigo Paz se encuentra en uno de los momentos más desafiantes de su presidencia. Tras menos de un año en el cargo, lidia con una economía que afecta severamente a las familias, un desgaste en su apoyo político, conflictos sociales persistentes y un escándalo que pone en entredicho la confianza en su gobierno.
El mandatario heredó un contexto económico crítico, lleno de problemas como la escasez de divisas, reservas en declive, un déficit fiscal significativo, y la inflación. Aunque el Gobierno ha señalado que recibió una economía al borde del colapso, esta justificación no puede servir como excusa continua para la falta de resultados concretos. La ciudadanía demanda acciones efectivas que vayan más allá de la análisis de la situación heredada.
La situación social es alarmante, ya que la pobreza moderada podría afectar a entre el 44% y el 47% de los bolivianos, de acuerdo a un análisis de la Fundación Jubileo. La Encuesta de Hogares 2025 del INE también reveló un deterioro en comparación con el año anterior, lo que indica que el problema no debe ser minimizado. Cada aumento porcentual en la pobreza representa familias que enfrentan la reducción de su alimentación y el regreso a situaciones de vulnerabilidad.
Las decisiones recientes de Paz, como la reducción de subsidios y el esfuerzo por equilibrar las cuentas públicas, eran necesarias en un plan de estabilización. El acuerdo técnico con el FMI podría ofrecer financiamiento para fortalecer las reservas, pero un ajuste por sí solo no define un proyecto de desarrollo. Es crucial que se plantee un enfoque que contemple la producción, el empleo y la recuperación del poder adquisitivo.
La crisis política también está en aumento. La reciente salida del ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, tras una censura en la Asamblea, refleja la inestabilidad en la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo. Esto marca la séptima salida ministerial desde el inicio de su gestión, lo que genera incertidumbre en un momento en que el país necesita cohesión y claridad.
Sin embargo, el escándalo relacionado con el consultor argentino Fernando Cerimedo ha impactado especialmente la imagen del presidente. Cerimedo, que fue presentado como asesor, está detenido en Bolivia tras un tiroteo que involucró a Nadia Beller. La Fiscalía también ha iniciado una investigación por presunto enriquecimiento ilícito. Aunque corresponde a la Justicia esclarecer estos hechos, ya han surgido interrogantes sobre quiénes tienen acceso al entorno del presidente y la transparencia de esas relaciones.
El silencio y las explicaciones poco claras del presidente respecto a la asesoría de Cerimedo generan desconfianza. Es fundamental que se aclare quién lo contrató, quién pagaba su asesoría y qué funciones desempeñaba. La ciudadanía tiene derecho a conocer la identidad de quienes asesoran al mandatario.
Rodrigo Paz debe reconocer que gobernar implica actuar con rapidez para mantener la legitimidad de su gestión. La situación es crítica y necesita respuestas claras y efectivas. El país no puede esperar más tiempo para que el Gobierno encuentre el rumbo; el momento de actuar es ahora.