La justicia debe ser igual para todos
La aprehensión del asesor presidencial Fernando Cerimedo ha reavivado el debate sobre la aplicación de la ley en Bolivia, especialmente en relación con el expresidente Evo Morales, que enfrenta órdenes de aprehensión sin ser ejecutadas.

En el país, la afirmación "nadie está por encima de la ley" resuena con fuerza, pero su efectividad es cuestionada por ciertos casos. El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, enfatizó la importancia de que se actúe con firmeza ante cualquier indicio y orden judicial, destacando que no hay excepciones en el cumplimiento de la justicia.
Sin embargo, la aplicación de este principio no parece ser uniforme. Existen órdenes de aprehensión contra el expresidente Evo Morales en relación con delitos como trata de personas y estupro, así como una nueva orden emitida este año. A pesar de esto, las mismas autoridades han admitido que estas órdenes aún no han sido ejecutadas, dejando en manos del Ministerio Público su cumplimiento.
Esto plantea una interrogante: ¿por qué la Policía actúa con rapidez en ciertos casos y en otros las órdenes quedan relegadas? Si la legislación es igual para todos los ciudadanos, no debería haber distinciones basadas en el estatus del acusado, ya sea un asesor presidencial, un ciudadano común o un expresidente.
El verdadero Estado de derecho se evalúa no solo por la contundencia de la acción judicial, sino por la consistencia en su aplicación para todos. Una democracia no debe manejar la ley de manera desigual, donde algunos gozan de privilegios y otros enfrentan la justicia sin contemplaciones.
La justicia no puede ser selectiva, porque si se aplica según conveniencias, deja de ser justicia y se convierte en privilegio.
Si existen órdenes judiciales que requieren cumplimiento, deben ser ejecutadas; y en caso de haber obstáculos legales, estos deben ser explicados a la sociedad. La transparencia en el accionar judicial es fundamental para mantener la confianza en el sistema.