Escasez de combustible afecta la producción agrícola y el transporte en Bolivia
La falta de diésel y gasolina genera retrasos en la cosecha y encarece los pasajes, afectando tanto a productores como a pasajeros en Santa Cruz y otras regiones.

La crisis de combustible en Bolivia se ha intensificado, causando largas filas en las estaciones de servicio y afectando a diversas actividades económicas. Los agricultores, especialmente en Santa Cruz, enfrentan serias dificultades en la cosecha debido a la escasez de diésel, lo que compromete el transporte de productos y eleva los costos operativos.
En localidades como Cuatro Cañadas, los productores reportan que la falta de diésel está obstaculizando la recolección de cultivos como trigo, sorgo y girasol. Las condiciones climáticas adversas, como los fuertes vientos, han incrementado el riesgo de pérdidas, ya que los granos deben ser cosechados rápidamente para evitar daños.
Óscar Alberto Arnez, expresidente de la Confederación Nacional de Cañeros de Bolivia (Concabol), indicó que la zafra avanza solo un 25%, muy por debajo del 50% que se espera para esta época del año. Advirtió que esta situación podría llevar a una cosecha tardía, afectando las siembras futuras y provocando pérdidas significativas para los productores.
La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) también expresó su preocupación, señalando que cerca de 950.000 hectáreas están listas para cosechar. Según su gerente, Jaime Hernández, la falta de acceso a combustible ha generado un desfase del 10% en la recolección, y se requieren aproximadamente 70 millones de litros de diésel para cubrir las necesidades del sector.
El impacto en el transporte de pasajeros es igualmente severo. En la terminal de buses Bimodal, las largas filas de vehículos se han vuelto comunes, con muchas unidades esperando días para cargar combustible. Conductores como Jorge Ruiz han visto reducidos sus viajes, pasando de realizar hasta tres viajes semanales a solo uno, lo que ha aumentado los precios de los pasajes.
Las empresas de transporte enfrentan no solo la falta de unidades disponibles, sino también la pérdida de ingresos por viajes perdidos mientras los buses permanecen en fila. Esto se traduce en menos frecuencias y un aumento en los costos para los pasajeros, quienes ahora deben enfrentar tarifas más altas.
Frente a la crisis, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) sostiene que el problema no radica en la falta de combustible, sino en la logística y la alta demanda. Su presidente, Sebastián Daroca, afirmó que hay suficiente combustible en sus plantas y que se están tomando medidas para mejorar la distribución. Sin embargo, la situación ha llevado al presidente Rodrigo Paz a manifestar su preocupación, describiéndola como "un dolor en el pecho" y prometiendo acciones para resolver el conflicto.