Monseñor Leigue destaca la llamado a la santidad en la celebración de Todos Santos
La festividad de Todos Santos y el Día de los Fieles Difuntos invita a los católicos a recordar a sus seres queridos fallecidos mientras se reflexiona sobre el camino hacia la santidad.

La Iglesia Católica conmemora dos fechas significativas: Todos Santos y el Día de los Fieles Difuntos, momentos en los que los fieles se acercan a los cementerios para honrar a quienes ya no están. En su homilía dominical, monseñor René Leigue resaltó el significado profundo de estas celebraciones.
Durante la celebración de Todos Santos, el 1 de noviembre, monseñor Leigue enfatizó que "Todos Santos celebra la vida". Esta festividad, afirmó, nos anima a reflexionar sobre la existencia de los santos que conocemos y también sobre aquellos que, sin ser reconocidos, han llevado una vida ejemplar.
Leigue planteó la pregunta: "¿Quiénes son los santos?" y explicó que, además de los proclamados oficialmente, también hay muchas personas anónimas que han vivido de acuerdo a los valores del Evangelio, a quienes considera parte de ese grupo de santos anónimos. En este sentido, los fieles que buscan vivir con coherencia están incluidos en esta categoría.
"Todos nosotros estamos llamados a la santidad; todos, no hay uno que no esté llamado a la santidad".
El prelado subrayó que el llamado a la santidad implica un esfuerzo diario para ser coherente y fiel al mensaje de Dios. Contrario a las promesas políticas efímeras, la promesa divina es un compromiso que brinda la esperanza de la vida eterna a quienes perseveran en su fe.
El 2 de noviembre, durante el Día de los Fieles Difuntos, se rinde homenaje a aquellos que han partido, incluidos familiares y seres queridos. Monseñor Leigue destacó la importancia de recordar a estos difuntos y agradecer a Dios por sus vidas, enfatizando que muchos de ellos han alcanzado el estado de santidad en el cielo.