lunes 2 de noviembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Sociedad

José Ignacio Gutiérrez: el sepulturero que enfrenta la muerte con fe

Desde pequeño, José Ignacio ha estado ligado a los cementerios, donde ha aprendido a lidiar con la muerte y a realizar exhumaciones en el Plan Tres Mil, un trabajo que requiere respeto y dedicación.

Por Paola Melgar · 1 de noviembre de 2026

José Ignacio Gutiérrez, un hombre de 32 años, ha dedicado su vida a trabajar en cementerios desde que era niño. Actualmente, se desempeña en el cementerio Modelo DM-8 del Plan Tres Mil, donde comenzó su labor en mayo de 2018. Durante la pandemia, ayudó a enterrar a muchas víctimas del Covid-19, cuando el municipio habilitó 3,000 nichos para familias de bajos recursos.

El sepulturero ha perdido la noción de cuántos cuerpos ha enterrado, especialmente en el pico de la pandemia, cuando se realizaron múltiples exhumaciones, dado que los nichos fueron temporales y debían ser liberados cada cinco años. A partir de 2021, su trabajo ha incluido principalmente exhumaciones, y actualmente estima que solo se ha desocupado el 50 por ciento de los espacios necesarios.

Un vínculo con la muerte y la religiosidad

A lo largo de su trayectoria, José Ignacio ha trabajado en diferentes roles dentro de los cementerios, incluyendo el cuidado de autos y labores de albañilería. Su cercanía con la muerte lo ha llevado a desarrollar una fuerte fe católica, la cual guía su labor, especialmente respetando las tradiciones de las familias en momentos de exhumación.

José también es conocido por rezar por los difuntos, y se asegura de cumplir con las solicitudes de las familias que requieren oraciones antes de proceder con las exhumaciones. "Algunos quieren una oración y la hacemos antes de salir del cementerio", señala con convicción.

A pesar de las difíciles circunstancias de su trabajo, José asegura que no siente miedo. Sin embargo, ha experimentado situaciones extrañas en su trayectoria. Recuerda un incidente en el cementerio de La Cuchilla, donde una fuerza lo empujó mientras cortaba el pasto. "Mire alrededor y no había nadie. Apagué de inmediato mi máquina y salí corriendo", relata.

En su experiencia, ha sido testigo de rituales de brujería, lo que considera un riesgo significativo para la integridad de los camposantos. A pesar de las restricciones, algunos intentan ingresar con objetos para realizar prácticas prohibidas en las tumbas. Esta situación ha llevado a un cercado más seguro de los cementerios para evitar tales actividades.

En días recientes, ha estado ocupado con la temporada de arreglos y pintado de tumbas, una actividad que toma en cuenta el profundo respeto que tiene por los difuntos y sus familias, y que resulta fundamental para su labor en los cementerios de la ciudad.