lunes 2 de noviembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Cultura

La complejidad de "Frankenstein": más que un simple relato de terror

La famosa novela de Mary Shelley, escrita en 1818, sigue generando interés y debate, mostrando que su mensaje trasciende el tiempo y las adaptaciones cinematográficas.

Por Gabriela Landívar · 31 de octubre de 2026

"Frankenstein o el Prometeo moderno" cuenta la historia de Victor Frankenstein, un joven entusiasta de la filosofía natural que, en su búsqueda desmedida por desafiar las leyes de la naturaleza, crea vida en un cuerpo inerte. Sin embargo, al encontrarse con su creación, es consumido por el miedo y el desprecio, rechazando a lo que él mismo ha traído al mundo.

La obra, que combina elementos de ciencia ficción, terror gótico y drama trágico, plantea temas que siguen siendo pertinentes hoy en día, como los peligros de acercarse a lo divino y las consecuencias del abandono y el rechazo social.

Desde su publicación, "Frankenstein" ha influido en diversos medios, convirtiéndose en un referente cultural que ha dado lugar a múltiples adaptaciones. A lo largo de los años, sus personajes arquetípicos —el monstruo y el científico loco— han sido representados en numerosas obras, desde cortometrajes hasta grandes producciones de Hollywood.

La figura del monstruo ha sido interpretada de variadas maneras, y su historia ha resonado en debates sobre ética científica, la humanidad y el aislamiento, tocando fibras sensibles relacionadas con la naturaleza y la aceptación.

El legado cultural de un mito atemporal

La novela ha servido para articular miedos y preocupaciones de su tiempo, especialmente en relación con la ciencia y la tecnología, temas que siguen siendo relevantes en la actualidad. Mary Shelley logra captar la ansiedad de su época y proyectarla en una historia que invita a reflexionar sobre las implicaciones de la creación y el rechazo.

Ahora, con una nueva adaptación en camino bajo la dirección de Guillermo del Toro, que busca explorar la relación entre creador y criatura desde una perspectiva más profunda, se reafirma que la obra de Shelley sigue viva y con mucho que aportar al diálogo contemporáneo.