lunes 2 de noviembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Sociedad

La lucha contra el liquen escleroso: un tema tabú en la salud femenina

El liquen escleroso es una afección inflamatoria crónica que afecta tanto a hombres como a mujeres, y que a menudo se asocia con la vergüenza y el silencio. Monica Thomas comparte su experiencia sobre el diagnóstico tardío de esta condición.

Por Gabriela Landívar · 30 de octubre de 2026

El liquen escleroso es una afección inflamatoria crónica que afecta la zona genital, generando manchas blancas, picazón, dolor y fisuras. Aunque puede presentarse en hombres y mujeres, es más común en mujeres mayores de 50 años y conlleva un bajo riesgo de cáncer de vulva.

Monica Thomas comenzó a padecer síntomas a una edad temprana, sufriendo de picazón y dolor en la vulva. A pesar de numerosas consultas médicas donde le diagnosticaron candidiasis, sus síntomas se agravaron, lo que la llevó a una serie de 28 exámenes antes de recibir el diagnóstico correcto.

La médico Nighat Arif , especialista en salud femenina, explica que el liquen escleroso, aunque no es contagioso, a menudo se confunde con enfermedades de transmisión sexual, lo que dificulta el diagnóstico. Además, muchos pacientes viven con el dolor y malestar sin tener claridad sobre su condición.

La prevalencia del liquen escleroso es poco conocida, pero un estudio de la Universidad de Bristol sugiere que afecta aproximadamente al 1% de las mujeres en ciertas regiones de Inglaterra. Sin embargo, se sospecha que el número real podría ser mayor debido al subdiagnóstico.

Monica indica que el proceso de diagnóstico erróneo tuvo un impacto significativo en su salud mental. Aumentó su sensación de aislamiento al no recibir respuestas claras sobre su situación, lo que le llevó a buscar alternativas de tratamiento por su cuenta.

En la misma línea, Clare Baumhaeur, una mujer de 53 años, relata que sus síntomas de liquen escleroso comenzaron a los cinco años, pero no fue hasta mucho después que recibió un diagnóstico adecuado. Esto la llevó a enfrentar un cáncer de vulva, que pudo haberse detectado antes si se hubiera abordado el liquen escleroso de manera oportuna.

Ambas mujeres coinciden en la importancia de la autoexploración y en la urgencia de hablar abiertamente sobre la salud ginecológica, rompiendo el tabú que rodea a estas condiciones. Monica anima a las mujeres a llevar un diario de sus síntomas y a buscar múltiples opiniones médicas si sienten que no están siendo escuchadas.