Preparativos para recibir a los difuntos en Todos Santos
La festividad de Todos Santos se celebra el 1 y 2 de noviembre, con tradiciones que incluyen la preparación de altares con alimentos y flores en honor a los difuntos.

Los mercados bolivianos han comenzado a llenarse de flores y panes, elementos esenciales para los altares que las familias preparan con motivo de la festividad de Todos Santos. Esta celebración, que se lleva a cabo el 1 y 2 de noviembre, se caracteriza por la creación de mesas repletas de las comidas, bebidas y otros productos que eran del agrado de los difuntos.
En un recorrido por los mercados, se ha observado que los precios de los ramos de flores varían considerablemente. Los arreglos más sencillos, que suelen ser de flores artificiales, están disponibles desde Bs 15, mientras que las opciones más elaboradas, con flores naturales, pueden alcanzar entre Bs 150 y 200, dependiendo del tipo de flor seleccionada.
Tradiciones y significados de la festividad
Las panaderías del mercado Abasto antiguo mencionan que entre los productos más buscados durante esta festividad se encuentran las tanta wawas, las galletas y las escaleras. Estas últimas tienen un significado simbólico, ya que se dice que sirven para que las almas de los difuntos 'bajen' el 1 de noviembre y 'suban' de regreso el 2 de noviembre. Las tanta wawas representan a los fallecidos, mientras que las galletas y los alfajores son un gusto personal de cada familia.
En Sucre, la celebración de Todos Santos cobra especial relevancia. Los habitantes de la ciudad destacan que es una fecha propicia para el encuentro familiar y la convivencia. Uno de los platos más tradicionales que se sirve en esta ocasión es el mondongo, acompañado de chicha de maíz, lo que realza la experiencia gastronómica de la festividad.
Ana María Rea, una vecina de la zona de la avenida Tres Pasos Al Frente en Santa Cruz, compartió que los preparativos para Todos Santos comienzan un día antes, con la elaboración de los panes, conocidos como 'masitas'. La instalación del altar con las fotos de los difuntos se realiza en las primeras horas del 1 de noviembre, marcando el inicio de la festividad.
El 1 de noviembre se dedica a honrar a todos los santos y a los niños que han alcanzado la vida eterna, mientras que el 2 se recuerda a los seres queridos fallecidos y se ora por su descanso. Esta diferenciación se refleja también en la comida que se sirve, que varía entre ambos días para despedir a las almas.
La costumbre de visitar los cementerios también es parte integral de la celebración, aunque en Santa Cruz no se permite el ingreso de alimentos ni música en estos espacios. Sin embargo, en otras localidades, las familias llevan comida y, en ocasiones, hasta mariachis para recordar las melodías que eran del agrado de sus seres queridos que ya han partido.