La inteligencia artificial transforma el panorama laboral en Bolivia
A pesar de los temores por la automatización, la inteligencia artificial también ofrece oportunidades de mejora en la productividad en un país marcado por la informalidad.

La llegada de la inteligencia artificial (IA) está modificando la dinámica laboral en Bolivia, un país caracterizado por su alta informalidad y crisis económica. Mientras algunos trabajadores ven en esta tecnología una forma de optimizar su tiempo, otros temen ser desplazados de sus empleos.
Un ejemplo representativo de esta transformación es Tito, un asistente virtual que puede realizar en cuestión de minutos tareas que antes requerían toda una jornada. Su existencia plantea una pregunta relevante para el futuro laboral de Bolivia: ¿qué sucederá cuando las máquinas se vuelvan capaces de llevar a cabo labores humanas de manera más eficiente?
Un estudio de Ipsos Global Advisor, que forma parte del Monitor de Inteligencia Artificial 2026, revela que el 70% de los trabajadores bolivianos encuestados ha experimentado un ahorro de tiempo gracias a la IA en el último año. Sin embargo, también hay inquietudes, ya que el 56% de las personas cree que su empleo podría ser sustituido por la tecnología en un horizonte de cinco años.
La investigación, llevada a cabo en 32 países y publicada por Ipsos Ciesmori en septiembre de 2026, incluyó a 400 bolivianos con empleo, quienes compartieron sus percepciones sobre el impacto de la IA en el trabajo. Aunque estas opiniones no reflejan proyecciones de despidos, sí evidencian una preocupación generalizada sobre el futuro laboral.
La situación laboral en Bolivia es compleja, con un desempleo urbano del 2,3% al cierre de 2025 y una caída del 13,4% en los ingresos reales laborales entre 2024 y 2025, según un análisis de INESAD. La precariedad se agrava, ya que solo el 16,9% de los trabajadores urbanos recibe aguinaldo, lo que refleja la vulnerabilidad del mercado laboral.
Además, la informalidad es un fenómeno predominante, con estimaciones que sugieren que hasta el 78% de los empleos son informales. Este contexto dificulta la adopción de nuevas tecnologías, ya que muchos trabajadores autónomos carecen de recursos y capacitación para implementarlas.
El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 posiciona a Bolivia con un puntaje de 26,06 sobre 100, lo que indica que el país enfrenta limitaciones significativas en infraestructura y acceso a la tecnología. Pese a contar con una herramienta como la IA, su implementación efectiva requiere de condiciones previas que aún no están presentes.
Por último, aunque la IA promete mejorar la productividad, su éxito dependerá de la inversión en capacitación y de políticas que faciliten el acceso a esta tecnología. Sin una preparación adecuada, los beneficios de la IA podrían concentrarse en sectores que ya tienen ventaja, dejando atrás a una gran parte de la población que enfrenta dificultades para adaptarse a estos cambios.