lunes 2 de noviembre de 2026 · Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Economía

Expertos advierten sobre la inevitabilidad de importar gas en Bolivia

Sergio Arnés, especialista en energía, señala que el país empezará a depender del gas importado a partir de 2029. Propone fortalecer el mercado eléctrico mediante la inversión privada y el uso de energías renovables.

Por Mariela Terceros · 20 de octubre de 2026

Sergio Arnés, experto en energía, ha alertado que Bolivia no podrá evitar la importación de gas natural en un futuro cercano. Según sus estimaciones, el país comenzará a comprar gas del exterior a partir de 2029, si no antes, debido a la disminución de la producción y al aumento del consumo interno.

Durante una entrevista en el programa Dinero del Grupo EL DEBER, Arnés enfatizó que para revertir la caída en la producción de gas se requieren inversiones significativas en exploración y desarrollo de campos, las cuales tardarían varios años en dar resultados.

Estrategias para reducir la dependencia del gas importado

Ante esta situación, el especialista sugirió acelerar la implementación de proyectos de energía solar, eólica y otras fuentes renovables. Esto ayudaría a disminuir la cantidad de gas que Bolivia debe importar y a mitigar el impacto sobre las tarifas eléctricas.

Actualmente, la producción de gas en Bolivia se encuentra en alrededor de 25 millones de metros cúbicos diarios, en comparación con un máximo de aproximadamente 65 millones alcanzado entre 2014 y 2015. Arnés estima que entre 10 y 12 millones de metros cúbicos diarios se destina a la exportación.

Arnés subrayó la importancia de atraer inversiones privadas para el desarrollo de energías renovables, dado que el Estado enfrenta limitaciones financieras. Propuso la creación de normativas que faciliten estos proyectos y aseguren la recuperación de las inversiones realizadas.

Otra de sus propuestas incluye la realización de subastas de suministro, donde el sector eléctrico determine la cantidad de energía necesaria, las fuentes y el plazo, permitiendo a las empresas competir para ofrecer los precios más bajos. Esto debería complementarse con contratos a largo plazo que brinden estabilidad a los proyectos.

En cuanto a la generación de energía a partir de biomasa, Arnés mencionó que los precios actuales son poco atractivos, ya que esta fuente recibe entre $us 30 y $us 35 por megavatio hora, cuando para ser competitiva se necesitaría un costo cercano a $us 60.

El experto también destacó que el proceso de instalación de plantas solares de gran escala podría tardar alrededor de un año y medio, mientras que los proyectos eólicos requieren entre dos y dos años y medio, y los hidroeléctricos podrían demorar entre tres y cuatro años. Estos plazos son cruciales para prevenir que la producción nacional sea insuficiente.