Fortalecimiento de la inteligencia militar para enfrentar mafias en Bolivia
El secretario de Seguridad Ciudadana de Santa Cruz, Jorge Santistevan, subraya la importancia de las nuevas normativas del Ministerio de Defensa para involucrar a las Fuerzas Armadas en la lucha contra el crimen organizado.

Jorge Santistevan, coronel en retiro y actual secretario de Seguridad Ciudadana de Santa Cruz, señaló que las recientes normativas emitidas por el Ministerio de Defensa, a través del Consejo Supremo de Defensa del Estado, son fundamentales para redefinir el papel constitucional de las Fuerzas Armadas y superar su inactividad histórica.
Santistevan afirmó que la participación activa de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el crimen organizado es necesaria, y destacó que la nueva directriz de inteligencia militar permitirá llevar a cabo investigaciones de manera autónoma, sin depender de otras instituciones.
Para implementar efectivamente estas nuevas estrategias y asegurar la legalidad en los operativos, es esencial restablecer las instancias legales que pertenecen a la institución militar. Santistevan subrayó la necesidad de reactivar el Tribunal Supremo de Justicia Militar y el Tribunal Permanente de Justicia Militar, enfatizando que no se puede delegar la supervisión operativa al Ministerio Público.
En otro sentido, el secretario de Seguridad advirtió que el lanzamiento de una ofensiva contundente contra el narcotráfico y las mafias podría generar reacciones violentas de estas organizaciones delictivas contra el estado. Aseguró que las estructuras criminales, que previamente estaban en conflicto por territorios, podrían canalizar su ira hacia las autoridades.
Ante la inminente escalada de violencia, Santistevan anticipó que aumentarán las amenazas y presiones contra los altos funcionarios del Gobierno. Según sus palabras, "el presidente del Estado y algunos ministros han tenido que recibir amenazas", lo que resulta previsible en un contexto donde se afecta la operativa de las redes criminales.
Este nuevo panorama de confrontación exige establecer protocolos de seguridad más estrictos para proteger tanto a las autoridades políticas como a las instituciones. Santistevan concluyó que es vital que el Estado esté preparado para enfrentar desafíos complejos en la lucha contra el crimen organizado.